El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reunió este martes en París a cerca de una decena de jefes de Estado y de Gobierno para dar un impulso internacional a la energía nuclear, al defender que es una forma de reducir la dependencia a los hidrocarburos, cuyos precios han aumentado por la guerra en Oriente Medio tras los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán.
La segunda Cumbre de la Energía Nuclear para usos civiles contó con la presencia de mandatarios de Marruecos, Croacia, Armenia, Ruanda, Eslovaquia, Bulgaria, Bélgica, Ucrania y Grecia, así como de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Úrsula Von der Leyen, y del director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi.
«Queremos más independencia (…) Cuando se es demasiado dependiente de los hidrocarburos se puede convertir en un elemento de presión y desestabilización», aseguró Macron en el discurso de apertura de la cumbre en París.
La reunión, sin embargo, no contó con la participación de dos de las principales economías de la Unión Europea (UE), Alemania y España, mientras que Estados Unidos optó por enviar al subsecretario de Estado del control de armas y de la seguridad nacional, Thomas Dinanno. China, por su parte, estuvo representada por su viceprimer ministro, Zhang Guoqing.
«En todos los países donde se produce energía nuclear se incrementa la independencia energética», ahondó el jefe de Estado francés, en su intento por seducir a más naciones a su alianza europea por la nuclear, que cuenta, hasta ahora, con 16 países.
En un mensaje velado para los países socios escépticos, Macron defendió la energía atómica como segura y alabó los avances introducidos en la misma tras el accidente de Fukushima de hace 15 años.
La presidenta de la CE, por su parte, lamentó este martes que Europa cometiese un «error estratégico» al alejarse de la energía nuclear y anunció que el Ejecutivo comunitario movilizará 200 millones de euros para apoyar la inversión privada en tecnologías nucleares innovadoras.
«Tenemos ahora la ambición de progresar rápidamente y a gran escala para que Europa sea polo mundial de la energía nuclear de nueva generación», subrayó Von der Leyen, que recordó que la actual guerra en Oriente Medio recuerda «con brutalidad» las vulnerabilidades de Europa con respecto a las energías fósiles.
Entre el resto de discursos de los mandatarios presentes hoy en la Seine Musicale de París, destacó el del primer ministro eslovaco, el nacionalista Robert Fico, quien advirtió de que «hay que ser muy cuidadoso» a la hora de imponer «cualquier tipo de sanción que pueda afectar el combustible nuclear y su tecnología».
El aviso de Fico aludía, sin citarlo explícitamente, al debate sobre posibles sanciones a la rusa Rosatom, líder mundial del enriquecimiento de uranio y fabricante de centrales que, de momento, no ha sido objeto de sanciones directas por parte de la UE.
Por su parte, la primera ministra de Ucrania, Yulia Sviridenko, destacó que el abastecimiento energético de su país depende en buena parte del átomo (al menos el 60 % de la electricidad) y consideró que Rusia «se ha saltado todas las reglas de la regulación y la seguridad nuclear» con el ataque a la central de Zaporiyia.
«Cuando se cumplen los 40 años del desastre de Chernobyl es un momento para dar continuidad a la seguridad global nuclear, algo que no aplica Rusia», reprochó la primera ministra ucraniana.
Protesta de Greenpeace por la compra de uranio a Rusia
A pesar de las fuertes medidas de seguridad, dos activistas de la asociación ecologista Greenpeace Francia irrumpieron en el saludo de Macron al director de la OIEA, el argentino Grossi, al inicio de la cumbre.
A las 10:03 horas locales, dos activistas -identificados como Guillaume y Albin en un vídeo difundido por Greenpeace France en sus redes sociales- sostuvieron durante escasos segundos sendas pancartas con el texto «La energía nuclear abastece la guerra rusa» en la alfombra roja del evento.
«¿Por qué compramos uranio a Rusia?», vociferó uno de ellos mientras era escoltado a la salida por agentes de seguridad. EFE









