El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo este jueves que Estados Unidos se está «alejando gradualmente» de algunos aliados y haciendo caso omiso a las reglas internacionales», en su discurso anual en París ante los embajadores de Francia.
En ese foro, Macron alertó también sobre el hecho de que en este momento las grandes potencias presentan «una verdadera tentación de repartirse el mundo».
«Las instituciones del multilateralismo funcionan cada vez con menos eficacia. Nos encontramos en un mundo de grandes potencias con una verdadera tentación de repartirse el mundo», afirmó Macron, tras alertar también sobre lo que llamó una creciente «agresión neocolonial» en las relaciones diplomáticas.
Macron dice que utilizará el G7 evitar la fragmentación
En este sentido, el presidente francés anunció que va a utilizar la presidencia del G7, que su país ejerce este año, para impulsar el multilateralismo, porque cree que ahí está la respuesta para los grandes desequilibrios mundiales y evitar la fragmentación.
«La presidencia francesa del G7 nos va a poner en el centro del multilateralismo», subrayó Macron.
Además, el mandatario galo precisó que desde esa presidencia, que no se hará ni contra China ni contra las grandes potencias emergentes que no forman parte del G7, el objetivo será combatir los desequilibrios mundiales, en particular el económico, con la idea de «hacer todo lo posible para evitar la fragmentación del mundo».
Francia apuesta por el rearme militar de la UE
El discurso de Macron se produce en el contexto de la operación militar estadounidense del pasado fin de semana en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y tomar el control de país latinoamericano, así como con de la ambición reiterada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de hacerse con Groenlandia incluso, si es necesario, por la fuerza.
«Es la ley del más fuerte», lamentó Macron, que citó también la guerra de Rusia en Ucrania, que pronto cumplirá cuatro años, y las tentaciones de China de invadir Taiwán, así como su «agresividad» comercial.
Ante ese panorama, el jefe del Estado francés apeló a «no resignarse» a que Francia o la Unión Europea sean una potencia «moral», en este «escenario de guerra» y de «brutalización» que corre el riesgo de «borrar» la influencia de la UE en el mundo.
Abogó, por ello, entre otras cosas, por el rearme militar y que la UE defienda y fortalezca, por ejemplo, su normativa que regula el sector tecnológico, y contra el que arremete desde hace meses Trump, en concreto la Ley de Servicios Digitales (DSA, en sus siglas en inglés) y la Ley de Mercados Digitales (DMCA).
«La legislación europea, como la DSA y la DMCA, son dos normativas que deben defenderse y fortalecerse», subrayó el presidente francés, al defender el «escudo democrático» que prepara Bruselas para defenderse de las injerencias y en el que París va a contribuir tomando «iniciativas».
Las relaciones comerciales
Macron también pidió la implementación, a partir de este año, de una agenda «acelerada» para las preferencias comerciales europeas, enfatizando la importancia de la «simplificación del mercado único y del mercado único de capitales, porque esta Europa de 450 millones de habitantes realmente necesita existir» y «ser más real».
Sin citar directamente al acuerdo que el próximo lunes, previsiblemente, firmará la UE con el Mercosur, Macron incidió en la importancia de que incluyan clausulas espejo para garantizar que los productos que entran en el mercado europeo son conformes a la normativa del club comunitario.
Ese es precisamente uno de los motivos que aduce Francia, que es uno de pocos países de la UE que se opone frontalmente a la firma del acuerdo con Mercosur el próximo lunes, para pedir más garantías para proteger fundamentalmente a sus agricultores, que llevan meses protagonizando protestas en el país. EFE









