Editorial del Tal Cual Por Xabier Coscojuel
Reaparecen los colectivos armados de Ni-colás Maduro. La tensión política que creímos había disminuido, vuelve a crecer. Lo ocurrido el pasado lunes en la Universidad Fermín Toro, en Barquisimeto; así como en el núcleo de la Universidad Católica Andrés Bello en Guayana, y el martes en la sede caraqueña de la Católica, demuestran que recibieron nuevas órdenes del alto gobierno para actuar.
El modus operandi no ha variado. Cuando cualquier grupo de ciudadanos protesta, así sea de manera pacífica, aparecen estas patotas motorizadas quienes tienen luz verde, de parte de la Guardia y de la Policía Nacional para reprimir violentamente. En una de sus recientes y farragosas cadenas, el presidente Nicolás Maduro pretendió burlarse de quienes denuncian la actuación de estos grupos, señalando que ya no lo habían vuelto a hacer. Que ya la prensa no decía nada al respecto. Como que todo era un invento.
Quería quitarle peso a una de las exigencias de la Mesa de la Unidad Democrática: el desarme, bajo supervisión internacional, de los grupos paramilitares. Esta petición está más vigente que nunca, dado lo ocurrido en estos últimos días. Ningún gobierno que se precie de democrático, y el que ejerce en Miraflores pretende pasar por tal, puede permitir la actuación de estos grupos.










