“Tenía cuidado al escoger con quién se acostaba: elegía a personas (mujeres en realidad; la mayoría habían sido mujeres) que notaba o sabía, por experiencias anteriores, que solo tenían interés en él por el sexo y que eran discretas. A menudo parecían confundidas, y a él no le extrañaba. “¿No estás con un hombre?”, le preguntaban. Y él les decía que sí, pero que tenían una relación abierta. “Entonces, ¿no eres gay”, le preguntaban. “No, no en esencia”, respondía él.”
Más allá de si está bien o regular escrita, si la trama es potente y bien llevada, en suma más allá de si es una buena novela, lo cierto es que ‘Tan poca vida’, de la americana Hanya Yanagihara (Editorial Lumen), aúna una serie de ingredientes que bien combinados la convierten en un relato muy interesante. En primer lugar por la original temática elegida:
La amistad masculina, bien diferente de la femenina y -esto es importante- analizada y vista por una mujer, tal como, pero al revés, Flaubert diseccionó la controvertida psicología de Madame Bovary; esta vez es una mujer quien pretende diseccionar el universo masculino.
Hanya Yanagihara, la autora, ha confesado que al escribir este libro en el que los protagonistas son hombres, tuvo que echar mano de sus relaciones masculinas, para intentar comprender a fondo su psicología. La novela es finalmente un melodrama, con una trama sencilla que cuenta la historia de cuatro treintañeros, desde que se conocen muy jóvenes hasta más allá de la madurez, locos por triunfar en la meca del neoliberalismo americano.
Los cuatro protagonistas están bien trazados y cubren cada uno de ellos un arquetipo. Son profesionales representativos de cuatro áreas de máxima tendencia: Jude, el abogado atormentado con un pasado de abuso sexual; JB, el pintor tentado por las drogas; Willem, el guapo que triunfa como actor y Malcolm, un arquitecto sensible.
La lectura de este ‘tocho’, más de 1000 páginas, arranca sonrisas, temores y lágrimas, no hay que dudarlo, y también sorprende por su increíble y manifiesta violencia.Hay escenas tiernas y duras, durísimas. Un dramón pasado por el desparpajo del sexo evidente que se practica en las metrópolis, donde homos y heteros concilian sus diferencias.
¿Ha conseguido Hany Yanagihara finalmente contarnos algo interesante acerca de la amistad masculina? Ella dice que sí, que los hombres, a pesar de no tener facilidad para expresar sus sentimientos, practican una amistad tan romántica y tan emotiva como la de las mujeres, e insiste en que ha escrito un cuento de hadas.
Fuente: mujerhoy










