La infalibilidad de la Estación Espacial Internacional (EEI) fue interrumpida por la biología. En la madrugada de este jueves 15 de enero, la cápsula Endeavour de SpaceX amerizó con éxito frente a las costas de San Diego, completando la primera evacuación médica integral desde que el complejo orbital fue habitado permanentemente.
Zena Cardman, Michael Fincke, Kimiya Yui y Oleg Platonov regresaron a la Tierra un mes antes de lo previsto, en una operación que priorizó la salud de uno de sus miembros sobre los protocolos de investigación.
La salud en órbita, un misterio
La NASA mantuvo un hermetismo absoluto sobre la identidad del astronauta afectado y la naturaleza del cuadro clínico, amparándose en el derecho a la privacidad médica.
Sin embargo, la cronología del hecho, según EFE, reveló que la crisis comenzó el pasado 7 de enero.
Ese día la agencia canceló abruptamente una caminata espacial. Lo que inicialmente se reportó como un «inconveniente menor» escaló en 24 horas a una decisión sin precedentes: el retorno inmediato de toda la misión Crew-11.
Jared Isaacman, el recién confirmado administrador de la NASA, señaló que la capacidad de diagnóstico y tratamiento complejo no existe a 400 kilómetros de altura. Así, pues, la evacuación no fue un acto de pánico. Fue una retirada estratégica para evitar que una condición «estable pero seria» se convirtiera en una tragedia en microgravedad.
La urgencia, no obstante, obligó a un traspaso de responsabilidades acelerado.
El lunes pasado, el comandante Michael Fincke entregó simbólicamente las llaves de la estación al cosmonauta ruso Sergey Kud-Sverchkov.
El gesto dejó a la EEI operando con una dotación mínima de tres personas. El equilibrio de la estación ahora depende de un hilo hasta que la misión Crew-12 logre despegar a mediados de febrero para restablecer la normalidad.
La NASA aprendió su lección
El amerizaje de esta madrugada pone fin a una misión que comenzó el 1 de agosto de 2025 y que debía durar seis meses.
Aunque la cápsula y sus ocupantes se encuentran a salvo, el incidente abre un debate profundo sobre la viabilidad de misiones de larga duración hacia Marte o la Luna.
Si una emergencia médica en la órbita terrestre, a solo 10 horas de casa, obligó a una evacuación histórica, la pregunta que hoy sacude a la comunidad científica es: ¿qué pasará cuando el paciente esté a millones de kilómetros y el regreso no sea una opción de 11 horas?
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