Miles de personas marcharon este sábado en la ‘XLVIII Marcha del Orgullo LGBTTTIQAP+’ en la Ciudad de México, donde cientos de colectivos aprovecharon los reflectores del ‘Fan Fest’ instalado en el Zócalo con motivo del Mundial de Fútbol para alzar la voz por la igualdad y la paz en un contexto en el que la “ultraderecha está de moda”.
‘Ante los ojos del mundo: mi lucha es tu lucha’ fue el lema de esta marcha, que arrancó a las 10:00 horas (14:00 GMT) desde el Ángel de la Independencia y que, entre banderas de Palestina y de los colores de la diversidad, buscó encauzar la atención generada por la Copa del Mundo hacia las distintas comunidades que aún enfrentan la injusticia, el odio y la discriminación.
La protesta se dividió entre carros alegóricos, cargados con reyes y reinas, y la contramarcha del Orgullo, que durante su plantón instalado en las oficinas de la Secretaría de Gobernación (Segob) evidenció que el Estado mexicano mantiene deudas históricas con la comunidad, entre ellas la creación de una Ley Integral Trans.
El contingente disidente denunció los abusos del sistema y del actual Gobierno, encabezado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que “las asesina, criminaliza, extorsiona y desaparece”.

“Para ella, (Sheinbaum), es más importante cuidar una valla o una puerta antes que las vidas de cientas de disidencias que existimos y resistimos”, denunciaron integrantes de colectivos trans, quienes el pasado martes fueron agredidas por elementos de la Guardia Nacional en las inmediaciones de la Segob.
Las personas manifestantes recordaron los nombres de quienes ya no están debido a la omisión del Estado.
Se escuchó el nombre del activista LGBTI Sael Silva Cisneros, asesinado a balazos este mes en el estado de Guerrero; el de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos hace más de una década, y el de las familias que buscan a las más de 135.000 personas desaparecidas en el país.
La “moda» de la ultraderecha
Para Tadeo Campagne, miembro de Casa Arcoiris Durango, la situación para la población LGBT en América Latina es alarmante, ya que considera que la ultraderecha ahora es una “moda” a la que cada vez más políticos se suman, como ocurrió recientemente en Colombia y el triunfo electoral del abogado ultraderechista Abelardo De la Espriella.
“Esto es un llamado y una alerta a las poblaciones LGBT: hay que organizarnos; somos un movimiento político más allá de los partidos”, advirtió a EFE, al tiempo que señaló que las nuevas generaciones disidentes están desencantadas con la política, lo que, afirmó, favorece la efervescencia de las ideologías conservadoras.

En ese sentido, considera el contexto del Mundial una oportunidad para visibilizar a la comunidad, que intentó ser bloqueada del Zócalo, donde actualmente están situadas las enormes pantallas del ‘Fan Fest’ que transmiten los partidos del torneo mundialista.
Sin embargo, Heily, persona trans, argumentó que la lucha LGBT no es exclusiva de un mes ni de un evento masivo, como el Mundial, o a una empresa, como las que hacen ‘pinkwashing’ (lavado de imagen) con la causa.
“No deberíamos apoyar solo en el mes del Pride (Orgullo), porque de eso se cuelgan todas las personas, el apoyo es durante todo el año”, reclamó.
Durante la movilización, que concluyó en el Centro Histórico de la Ciudad de México, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desplegó a más de mil policías.
Algunos agentes bloquearon con motocicletas y escudos el paso a personas que participaban en la Contramarcha del Orgullo, quienes marcaron su recorrido entre las instalaciones de la Segob y el Zócalo de la capital.
México es uno de los países en donde junio está dedicado a conmemorar la lucha y la resistencia de la comunidad, contrario a Uganda, Arabia Saudí, Irán, Mauritania, Nigeria o Yemen donde la homosexualidad sigue siendo criminalizada.
La primera marcha se realizó en 1978, cuando el entonces Frente de Liberación Homosexual participó en una manifestación por el aniversario de la Revolución Cubana, pero no fue sino hasta 1999 cuando los colectivos tomaron por primera vez al Zócalo de la Ciudad de México. EFE










