El impacto de la borrasca Leonardo va más allá de las inundaciones inmediatas
La borrasca «Leonardo» ha dejado su huella en Andalucía, especialmente en la localidad de Grazalema donde las calles se transformaron en ríos a medida que las lluvias intensas azotaron la región. Este fenómeno climatológico ha activado avisos de nivel amarillo por lluvias en varias provincias andaluzas, mientras que los vecinos de Grazalema han sido evacuados hacia Ronda debido a las condiciones extremas.
La clave: La borrasca ha generado acumulaciones de hasta 60 l/m2 de lluvia y vientos de hasta 70 km/h, lo que ha llevado a evacuar a los habitantes de Grazalema y provocar alertas en Cádiz, Jaén, Sevilla y Málaga.
¿Por qué está sonando?: El impacto de la borrasca Leonardo va más allá de las inundaciones inmediatas. Las condiciones climáticas adversas comprometieron la seguridad de los residentes y generaron interrupciones significativas en el transporte y en la vida cotidiana de las ciudades afectadas. A medida que se prevé que la lluvia continúe, la atención se centra en los esfuerzos de recuperación y en la preparación para futuras tormentas en una región que ya es vulnerable a fenómenos meteorológicos extremos.
Las citas destacadas:
- «Los vecinos fueron trasladados a la vecina Ronda, donde han pasado la noche.» – Diario El Debate
En perspectiva:
- La Sierra de Cádiz es conocida por sus inundaciones, y estos eventos meteorológicos intensos son cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
- La alerta amarilla por vientos y lluvias en otras provincias muestra la amplia extensión de los efectos de la borrasca Leonardo, reflejando la interconexión de las condiciones climáticas en la región.
Las cifras de esta historia:
- 60 l/m2: La cantidad de lluvia acumulada en Grazalema, lo que demuestra la severidad de esta potente borrasca.
- 70 km/h: Rachas de viento que exacerban los impactos del temporal, añadiendo peligros adicionales a la situación en curso.
Lo que viene: Las autoridades se preparan para evaluar los daños y mejorar las infraestructuras locales para enfrentar futuros fenómenos climáticos extremos.










