Miami se rindió ante el «Arepa Power». Con una ofensiva implacable y el corazón en la mano, la selección nacional selló su segundo triunfo consecutivo, mientras que el Clásico Mundial fue testigo de un hecho histórico con el primer «Jonrón de Oro» neerlandés.
El LoanDepot Park no fue un estadio neutral; fue una sucursal del cielo venezolano. Al ritmo de «¡Venezuela, Venezuela!», la novena dirigida por Ómar López dio un recital de béisbol de alta factura para pasarle por encima a Israel con un contundente 11-3, consolidándose como el rival a vencer y dejando claro que este equipo no vino solo a participar, sino a conquistar la gloria.
El rugido de la artillería Vinotinto

Desde el mismísimo primer episodio, Venezuela dejó claro quién mandaba en el diamante. Un rally furioso de cuatro carreras encendió las tribunas. La fiesta la inició Ronald Acuña Jr., quien aprovechó la magia de Luis «La Regadera» Arráez y un titubeo de la defensa israelí para inaugurar la pizarra.
Pero el castigo apenas comenzaba. La jerarquía de Salvador Pérez se hizo sentir con un sencillo remolcador que trajo a Arráez al plato, y para cerrar con broche de oro la entrada, Eugenio Suárez mandó la pelota a volar por todo el jardín central con un soberbio cuadrangular de dos carreras. El mensaje estaba enviado: la ofensiva venezolana es una pesadilla para cualquier lanzador.
«La Regadera» no dio tregua

Israel intentó reaccionar en la quinta, pero Venezuela respondió con la frialdad de los grandes. Luis Arráez, haciendo honor a su apodo, no solo regó hits, sino que despachó un jonrón solitario que devolvió la tranquilidad al banquillo nacional.
La estocada final llegó en el sexto capítulo con otro huracán ofensivo de cinco anotaciones. Gleyber Torres, Ezequiel Tovar, Arráez, Acuña y Maikel García se unieron en un festival de batazos que sentenció el encuentro. Finalmente, la undécima rayita llegó nuevamente en las piernas de Arráez tras un estacazo de Wilyer Abreu, sellando una noche perfecta para el infielder criollo.

Si la artillería criolla fue un vendaval, lo de Enmanuel De Jesús sobre el montículo fue, sencillamente, una obra de arte pintada en tricolor. Desde el primer lanzamiento, el zurdo venezolano no solo enfrentó a bateadores; desafió a la historia misma. En el LoanDepot Park de Miami, De Jesús no lanzó pelotas, lanzó sentencias, hilvanando un recital de dominio absoluto que dejó a la ofensiva israelí buscando respuestas en el aire.
¡Histórico! Enmanuel De Jesús pulveriza récords y comanda la carga de la selección venezolana

Fueron cuatro entradas de un silencio sepulcral para el rival, donde el «K» tras «K» se convirtió en el latido de todo un país. Con cada ponche, Enmanuel no solo silenciaba maderos, sino que escribía su nombre con letras de oro puro: estableció un nuevo récord de ponches para un lanzador venezolano en la historia del Clásico Mundial de Béisbol. Pulverizó marcas que dormían intactas desde la mítica edición de 2006, recordándonos que la sangre nueva de nuestra pelota tiene la jerarquía de los inmortales.
Aunque Israel logró arrancarle un suspiro de vida en el quinto tramo, la gesta ya estaba sellada. El daño estaba hecho y la bandera ya ondeaba en lo más alto. De Jesús abandonó la lomita bajo una ovación atronadora, con la satisfacción del guerrero que sabe que, esta noche, el mundo entero aprendió a pronunciar su nombre con respeto.
Clasificación del Grupo D: Venezuela en la cima
Tras estos resultados, la tabla de posiciones refleja el dominio absoluto de la tropa venezolana:
| Posición | Equipo | G | P | PCT |
| 1° | Venezuela 🇻🇪 | 2 | 0 | 1.000 |
| 2° | Rep. Dominicana 🇩🇴 | 1 | 0 | 1.000 |
| 3° | Países Bajos 🇳🇱 | 1 | 1 | .500 |
| 4° | Israel 🇮🇱 | 0 | 1 | .000 |
| 5° | Nicaragua 🇳i | 0 | 2 | .000 |
La acción continúa este lunes en Miami. Venezuela buscará mantener su invicto frente a Nicaragua, mientras que República Dominicana se medirá ante Israel. El sueño tricolor sigue más vivo que nunca.









