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Jorge Giordani, un ministro devaluado

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Jorge Giordani, un ministro devaluado

Tiene más de 12 años manejando los negocios de la nación, pero todavía no logra domar a la economía del país. Sus críticos creen que ya su lista de errores es demasiado larga

 

Giordani es considerado uno de los peores ministros de economía de la región.

 

El pasado 8 de febrero, en la rueda de prensa en la que anunció la última devaluación del bolívar, Jorge Giordani se quejó mucho. Saltó de una idea a otra, golpeó la mesa varias veces y preguntó mucho. “¿Por qué tenemos que importar arroz?..

 

Seguimos siendo un país rentista… ¡No podemos seguir dependiendo de la economía petrolera!”, dijo a los periodistas.

 

Habló del capitalismo y criticó el derroche de los venezolanos. Pidió conciencia: “Estamos construyendo un socialismo del desperdicio, rentístico”.

 

Le dio chance de quejarse de lo barato de la gasolina y resaltar la gran cantidad de dinero que le ha entrado al gobierno en los últimos años. Hasta mencionó la inflación. “¿Cómo se combate? Pues con producción, tenemos que producir más”, señaló el gran defensor del control de precios.

 

Si hubo algo confuso o extraño, no fue lo que dijo, sino cómo lo dijo. Lo declarado resumió en retazos las principales quejas a la gestión económica del presidente Hugo Chávez.

 

Los problemas estructurales. Por eso, el discurso del ministro de Planificación y Finanzas debía ser un “mea culpa”. No sonar distanciado, ajeno o extrañado. Sobre todo si se trataba de Giordani.

 

Desde que Hugo Chávez llegó a Miraflores, Giordani entró a liderar el gabinete económico del gobierno. Desde 1999 hasta 2010, estuvo a cargo del Ministerio de Planificación y Desarrollo. Tuvo dos cortas interrupciones en el cargo: entre 2002-2003 y 2008-2009.

 

En 2010, cuando se fusionó la cartera de Planificación con la de Finanzas, él fue ratificado. Son casi 12 años manejando los negocios de la nación. Es él, quizá más que el propio Chávez, el principal aludido de sus propios reclamos.

 

El tutor

 

Cuando estaba en la cárcel, Chávez comenzó a escribir la tesis de una maestría en Ciencias Políticas. ¿El tutor? Giordani, uno de los tantos que simpatizaron con el militar barinés tras el golpe de 1992 y que luego fueron visita cotidiana mientras cumplió su encarcelamineto.

 

La tesis en la que trabajaba el hoy mandatario intentaba explicar cómo convertir el “movimiento bolivariano” en gobierno de Venezuela, contó en 2001 el propio Giordani en una entrevista con el periodista estadounidense Jon Lee Anderson. La tesis nunca se terminó, pero la revolución se hizo gobierno y él siguió como guía presidencial.

 

Giordani no es venezolano, no de nacimiento. Nació en San Francisco de Macorís, una ciudad al noreste de República Dominicana. Es hijo de madre española y de un italiano comunista, miembro de la Brigada Garibaldi que peleó en la guerra civil española y que luego tuvo que huir con su familia al Caribe. Cuando apenas era un bebé, se lo trajeron a Venezuela.

 

Giordani tampoco escogió a la economía como profesión, al menos no en un primer momento. Se graduó de ingeniero eléctrico en la Universidad de Bologna, Italia, y luego obtuvo un Ph.D en planificación en la Universidad de Sussex, en Reino Unido.

 

También pasó por la Universidad Central de Venezuela, como estudiante y educador. Realizó otro postgrado y fundó un equipo de discusión de profesores comunistas. Lo llamó “Grupo Garibaldi” en honor a su padre. En él participaron Héctor Navarro, Héctor Ciavaldini, Maripili Hernández, entre otros.

 

Fue esta devoción por los postulados de izquierda lo que unió de forma definitiva a Giordani y Chávez. Del Grupo Garibaldi salió la Agenda Alternativa Bolivariana, el plan de gobierno con el que Chávez lanzó su candidatura en 1996 y estrenó su gestión presidencial. Giordani estuvo desde el mismísimo comienzo.

 

El monje

 

 

Es un hombre sensible. Al menos en dos ocasiones, Giordani no pudo esconder las lágrimas frente a las cámaras.

 

En mayo de 2009, en plena cadena nacional, se desbordó en llanto al ver imágenes de la siembra de arroz en Apure. “Es una siembra de esperanza”, balbuceó.

 

En julio de 2011, cuando el presidente Chávez lo ratificó en el cargo, se dejó llevar otra vez por la emoción.

 

Sensible pero no vacilante. Como ministro, le ha tocado poner en marcha las decisiones más polémicas y restrictivas del Gobierno.

 

Entre 2009 y 2010 firmó el acta de defunción de las casas de bolsas del país. En 2011 impulsó la promulgación de la Ley de Costos y Precios Justos y la creación de la Sundecop como estrategia para enfrentar la inflación.

 

Y desde hace 10 años es un férreo defensor del control cambiario en el país. Una posición que, cuentan los economistas, lo ha enfrentado hasta con Nelson Merentes, presidente del Banco Central de Venezuela. Pero ni con todo este control, Giordani ha logrado domar la economía venezolana.

 

En nueve de los últimos 14 años, la inflación anualizada en el país no bajó de 20%, y nunca ha logrado romper el piso de 12%. La devaluación del pasado 8 de febrero es la quinta que Giordani se ve obligado a declarar. La moneda nacional se ha depreciado desde 1999 en cerca de 900%.

 

Le dicen “el monje”, porque asegura que hay que vivir como un ermitaño: sólo hay que tener lo estrictamente necesario.

 

Eso dicen. Pero desde las filas opositoras lo acusan de ser el gran despilfarrador del tesoro nacional. Las cuentas del año pasado parecen apoyar estas quejas.

 

Nunca un gobierno había tenido tantos ingresos, y nunca antes se había endeudado tanto. En 2012, según cifras oficiales, el Producto Interno Bruto estuvo por encima de los 330 mil millones de dólares.

 

Pero hubo un déficit fiscal de 5,5%, también según la versión gubernamental. Sin embargo, firmas como Ecoanalítica aseguran que esta diferencia de ingresos y egresos fue el año pasado de 15% aproximadamente. Una cifra récord.

El despreciado

 

Por tener una de las billeteras más gordas de la región y no haber logrado curar la economía venezolana, Giordani es despreciado fuera del país. La revista chilena América Economía lo calificó como uno de los peores ministros de Economía de Latinoamérica en 2012. Sólo fue superado por su par argentino.

 

El ránking es construido con la opinión de cerca de 300 especialistas de toda la región, quienes lo acusaron de ser el gran responsable de “los peores males chavistas”.

Le critican la poca transparencia de su gestión, por asumir políticas que desincentivan la inversión, y por reforzar cada vez más la dependencia financiera del petróleo y el gasto público.

 

Entre todas las variables que se usan para evaluar a los ministros (fortalecimiento institucional, estabilización de la economía, resultados macroeconómicos), se revisa el perfil profesional de cada funcionario. En este renglón, Giordani fue el peor de todos. En una escala del 1 al 10, el venezolano consiguió una nota de 2,27.

 

En su biografía colgada en la página web del Fondo Nacional de Desarrollo (ente millonario que también preside), le llaman “el creador del actual modelo de desarrollo económico y social”. Y si algo va mal con el sistema, lo lógico es que se le reclame al inventor.

 

Opositores, académicos, y se comenta que también desde algunos sectores chavistas, piden la cabeza de Giordani desde hace rato. Creen que el paquete de errores ya es demasiado pesado. Pero el presidente Chávez prefiere mantenerlo a su lado a pesar de todo.

 

Es simpatía y sobre todo complicidad, dice el economista Jesús Cacique. “Los dos creen en el mismo paradigma marxista, comparten el desprecio por el sector privado y un criterio de planificación central. Giordani es la yunta perfecta de Chávez”. Así que, al final, si la tesis del movimiento bolivariano como gobierno no tiene éxito, el tutor sólo tendrá media culpa.

Fuente: El Tiempo.com.ve

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