El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, acusó a los manifestantes que protestan contra su régimen en diferentes puntos del país de ser «un puñado de vándalos» que intenta «complacer» al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Las palabras del líder iraní llegaron en un mensaje emitido por la televisión estatal mientras arrecia la ola de protestas en la que el país lleva días sumido.
Teherán, la capital del país, y muchas otras localidades alrededor del país han sido el escenario de protestas que parecen haberse intensificado en los últimos días.
Videos compartidos en las redes sociales han mostrado grandes grupos de personas marchando y cantando consignas contra el gobierno en Teherán y otros lugares. En las imágenes pueden verse edificios y automóviles en llamas.
Según la Agencia de Activistas por los Derechos Humanos (HRANA, por sus siglas en inglés), una ONG con base en Estados Unidos, más de un centenar de ciudades iraníes han sido el escenario de protestas contra el gobierno en los últimos 13 días.
El servicio persa de la BBC ha podido confirmar la muerte de al menos 22 personas durante las protestas. HRANA eleva esa cifra a 34 manifestantes y cuatro agentes de la seguridad del Estado. Según esta ONG, 2.200 personas habrían sido detenidas.
Varias aerolíneas internacionales anunciaron la suspensión de sus rutas a y desde Irán.
La situación en en el país es difícil de calibrar ya que sus autoridades impiden el acceso a la BBC y a otros medios de comunicación.
También han bloqueado el acceso a internet debido «a las condiciones en el país», según aseguró este viernes el Ministerio de Comunicación. En las últimas 24 horas, la conectividad a internet se ha reducido a un 1% del tráfico habitual, según los datos de la agencia NetBlocks.
«No habrá indulgencia»

Haciéndose eco de las palabras de Jamenei, el Consejo Supremo Nacional de Seguridad de Irán, el máximo órgano de seguridad del país, advirtió que las fuerzas del orden «no tendrán indulgencia con los saboteadores», a los que acusa de formar parte de los «planes de desestabilización del régimen sionista (en alusión a Israel) y su padrino, Estados Unidos».
La nueva ola de protestas llega en medio de las amenazas de Donald Trump al gobierno iraní. «Les he dejado saber que si empiezan a matar gente, que es lo que tienden a hacer durante sus disturbios (…) les vamos a golpear muy duro», dijo el jueves el presidente estadounidense.
Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, el monarca depuesto cuando la revolución de los ayatolás tomó el poder en 1979, ha llamado a los iraníes a protestar contra el régimen y pidió este viernes a Trump que «esté preparado para intervenir en ayuda del pueblo de Irán».
Aunque es difícil medir su apoyo real, en varias de las protestas se han podido escuchar gritos en apoyo a la restauración de la monarquía y del regreso de Pahlavi, que vive exiliado en Estados Unidos.
Cómo empezaron las protestas
La última ola de protestas en Irán comenzó hace unas dos semanas a medida que creció la indignación por la devaluación frente al dólar del rial, la moneda iraní.
Según explica Ghoncheh Habibiazad, periodista del Servicio Persa de la BBC, «las protestas comenzaron entre los comerciantes, conocidos en Irán por ser el principal apoyo de la República Islámica, para luego extenderse entre los estudiantes y a las principales ciudades del país».
Los videos han mostrado cómo los manifestantes coreaban consignas contra el régimen clerical y el líder supremo Jamenei.
El país, recuerda Habibiazad, «ha experimentado muchos problemas, una combinación de crisis económica con represión política y conflictividad social, así como tensiones internacionales a resultas de su programa nuclear y de misiles balísticos».

Una joven de Teherán le dijo a la BBC que había salido a protestar porque le han «robado» sus sueños y quiere que el régimen sepa que «aún tenemos voz para gritar y un puño con el que golpearlos en la cara».
Otra iraní dijo: «Vivimos en un limbo aquí».
«Siento que estoy colgando en el aire, sin alas para poder emigrar ni esperanza de alcanzar mis objetivos aquí. La vida se ha vuelto insoportable», añadió.

Años de protestas
No es la primera vez que el régimen iraní se enfrenta a protestas por el descontento popular, pero según indica Azir Azimi, editor del servicio persa de la BBC, «varios factores en torno a esta ola de descontento la pueden convertir en algo muy serio».
Azimi señala las sospechas de que altos funcionarios del régimen se están lucrando con esquemas diseñados para sortear las sanciones internacionales encabezadas por Estados Unidos han alimentado la indignación.
En 2022, el régimen se enfrentó a las protestas que siguieron a la muerte de Mahsa Amini, una joven que murió en un hospital después de haber sido arrestada por no usar el velo islámico cómo exigían las autoridades.
Entonces las protestas fueron sofocadas en medio de acusaciones de violencia excesiva contra las autoridades.

Esta vez, dice Azimi, «los ojos están puestos en Trump, ya que ha advertido directamente a los líderes iraníes acerca del trato a los manifestantes».
Azimi señala que otros acontecimientos recientes parecen haber socavado el poder de los ayatolás.
«La guerra de doce días entre Irán e Israel este verano marcó un punto de inflexión. El conflicto desembocó en la implicación directa de Estados Unidos, lo que conllevó ataques a las instalaciones nucleares iraníes».
«Durante años, Jamenei y su entorno justificaron los gastos masivos en el programa nuclear y el apoyo a aliados regionales como inversiones necesarias en la seguridad a largo plazo de Irán y el avance tecnológico. Hoy ese argumento parece vacío», concluye el experto.







