Fue de esos partidos que pasan solo una vez en la vida. Donde todo te sale bien, la confianza desborda y no importa quién esté al frente. Así sea el número 1 del mundo el rival, nadie te puede parar. Ese puede ser el resumen de la gloriosa victoria del alemán Mischa Zverev que se tumbó todos los pronósticos para imponerse sobre Andy Murray.
El sembrado número 1 no se iba en la primera semana del Abierto de Australia desde el 2003, cuando Lleyton Hewitt cayó también en octavos de final. “No sé cómo lo hice, estaba en una especie de trance. Hice mi juego de saque y volea y funcionó. Hubo muchos puntos que no sé cómo los gané, pero de algún modo lo hice”, dice Zverev que ganó después de 3 horas y 34 minutos.
Mischa realizó 119 veces el saque-volea y ganó con esa táctica 70 puntos, prácticamente la mitad de los 146 que necesitó para doblegar a un Murray que llevaba 33 victorias y dos derrotas en sus últimos 35 encuentros.
Obligó a que Murray se equivoque, lo encerró en un laberinto del que no pudo salir. El británico estuvo incómodo durante todo el partido, con un ritmo que no le favorecía y que le dejaba poco margen para el error. Acostumbrado a defender desde el fondo y utilizar su potencia y variedad de golpes para ganar, ahora estaba contra las cuerdas con alguien que dispuso una táctica perfecta.
Esta es la segunda sorpresa del torneo, luego de que Novak Djokovic también fuera eliminado en segunda ronda. Murray tenía que seguir avanzando para aumentar su ventaja en el primer lugar del ranking ATP pero Zverev se cruzó en su camino. “Cada vez que había puntos apretados y ponía a Mischa bajo presión él se sacaba un gran tiro. Se merece estar en la siguiente ronda”, aceptó Murray que volvió, por momentos, a caer en esos vacíos de los que no puede salir.
Zverev, de 29 años, es el hermano mayor del prometedor Alexander que cayó en un partido luchado con Rafael Nadal. Ahora él es el encargado de dar la sorpresa en su tercer Grand Slam que juega desde el 2011. “Para mí estar en los cuartos de final significa un mundo. Sería un sueño jugar ante Roger, crecí viéndolo jugar”, dijo Mischa, que podrá cumplir nuevamente su sueño.
En el último set, Zverev demostró que estaba muy preciso. Al final el 7-5, 5-7, 6-2 y 6-4 hace justicia a lo visto en la cancha. Ahora espera que este gran momento no se acabe, que dure un poco más.
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Por Confirmado : María González









