La esperanza que despertaron los anuncios de la semana pasada se ha transformado en impaciencia y reclamo. Este martes 20 de enero, familiares de presos políticos y activistas de derechos humanos tomaron las puertas del Ministerio Público en Caracas para exigir el cumplimiento total de las medidas de gracia.
La concentración surge como una respuesta directa al ritmo de las liberaciones, que los manifestantes califican como «selectivas e insuficientes». Si bien el pasado 14 de enero se celebró la salida de 18 trabajadores de la prensa, el grueso de la población penal por motivos de conciencia sigue tras las rejas.
Una promesa a medias
Los voceros de la protesta denunciaron que la promesa de «numerosas excarcelaciones» realizada por la administración en transición se ha materializado solo parcialmente.
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El reclamo: «No estamos aquí para agradecer lo poco, sino para exigir lo justo. La libertad no puede ser una moneda de cambio ni otorgarse por capítulos», declaró uno de los activistas presentes.
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La cifra oculta: Organizaciones no gubernamentales recuerdan que, por cada rostro conocido que sale en libertad, quedan decenas de ciudadanos anónimos —estudiantes, líderes comunitarios y militares— esperando que su caso sea revisado.
Presión sobre la Fiscalía
La movilización busca ejercer presión directa sobre el Fiscal General para que agilice las boletas de excarcelación que, según fuentes extraoficiales, ya estarían discutidas en las mesas de negociación política, pero que siguen detenidas por burocracia o falta de voluntad política.
«Mientras ellos evalúan tiempos políticos, nuestros familiares pierden días de vida en celdas insalubres. Exigimos libertad plena y cierre de las causas, no medidas cautelares», se leía en una de las pancartas desplegadas frente a la sede fiscal.

Los manifestantes denunciaron que el proceso de liberación avanza a «cuentagotas».










