La historia de Carolayn Gómez resume la de decenas de personas que, como ella, estaban durante la tarde de este martes haciendo cola en la sede de Farmatodo de la avenida Atlántico. Tal cual.
“A las 12:00 del mediodía me dijeron que había pañales. Me vine para acá a comprar y no quisieron vender. Nos llamaron marginales y a mí me dijeron perra”, narró sobre lo ocurrido mientras una vecina sostenía a su hijo de seis meses.
Carolayn, de Villas del Sur, cuando eran las 4:30 de la tarde, aún permanecía en Farmatodo esperando que el negocio fuese abierto de nuevo parar comprar los anhelados pañales. Pero ocurrió otra cosa: a esa hora, un encargado del local salió para informarles que no había pañales.
“Trajeron 1.250 paquetes de pañales y eran tres paquetes por persona. No quisieron vendernos más”, añadió a la salida de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana y de la Policía del Estado Bolívar que estuvieron en el local para evitar enfrentamientos.
“Yo tengo desde diciembre sin comprar pañales. Compré tres esa vez y ahora necesito más”, añadió Rosa Jiménez, quien también se agolpó en la entrada.
Cuando la crispación disminuyó y el negocio abrió de nuevo las puertas, un funcionario de la Superintendencia de Precios Justos explicó lo ocurrido: “sí llegó un camión con 2 mil 880 paquetes de pañales, pero se vendieron desde la mañana. Cuando la gente denunció, vinimos pero corroboramos que no había más. Se confundieron porque vieron el camión, pero ese camión surte a otros negocios”.
La gerente del local se negó a declarar.
Otra escena usual de estos días.
Marcos David Valverde
Correo del Caroní












