El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó este lunes a través de la subsecretaria para Asuntos Políticos, Rosemary A. DiCarlo, su «profunda preocupación» por la acción militar de EE.UU. en Venezuela y llamó ante el Consejo de Seguridad a respetar el derecho internacional, que «prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de los Estados».
Además, manifestó su preocupación por la posible «intensificación de la inestabilidad interna» en Venezuela y por el impacto que la situación podría tener en la región, e instó a todos los actores venezolanos a participar en un «diálogo inclusivo y democrático que respete los derechos humanos, el estado de derecho y la soberanía del pueblo».
Guterres recordó que, en el momento de su intervención ante el Consejo, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, se encuentra detenido en Nueva York, acusado junto a su esposa, Cilia Flores, de delitos graves por las autoridades estadounidenses.
Por otra parte, subrayó la necesidad de «respetar el derecho internacional, incluida la Carta de Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de los Estados».
También destacó que la paz internacional depende del compromiso de todos los países de cumplir con esas normas.
El secretario general, agregó DiCarlo, puntualizó que la operación estadounidense afectó a Caracas y a los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, aunque aún no se conoce el número exacto de víctimas.
Colombia y Rusia condenan en la ONU el ataque a Venezuela
Por su parte, la representante permanente de Colombia ante la ONU, Leonor Zalabata, denunció ante el Consejo de Seguridad que la detención de Maduro «viola el derecho internacional y la carta de la ONU».

En la misma reunión, Rusia calificó la operación de Estados Unidos como «criminal» y exigió la liberación «inmediata» de Maduro.
El representante ruso ante la ONU, Vasily Nebenzya, calificó la acción militar estadounidense como «un acto de agresión» y advirtió de que el llamado «orden mundial basado en reglas» promovido por Estados Unidos y algunos de sus aliados se ha aplicado «de forma selectiva, según intereses políticos», generando «consecuencias negativas para la estabilidad internacional». EFE










