Hoy se celebra el Día del Profesor Universitario. Es una fecha de especial significación y con resonancia en la actualidad, no solamente porque rinde honor a uno de los pilares más importantes de la sociedad, sino porque su origen lo vincula fuertemente con la democracia.
El 5 de diciembre de 1958 se aprobó en Venezuela la primera Ley de Universidades. El país casi tenía un año de haber recuperado la democracia y la Junta de Gobierno que tomó el poder después de derrocar al dictador Marcos Pérez Jiménez entendió que el momento era propicio para dotar a las casas de estudios superiores de una normativa que las preparara para el futuro que comenzaban a construir.
Desde entonces, cada 5 de diciembre se recuerda la labor de tantos hombres y mujeres que dedicaron su vida a la formación de los profesionales que luego levantaron al país. De la mano de los profesores universitarios Venezuela entró a la era democrática más celebrada y admirada en toda Latinoamérica.
Y se puede decir que ese ha seguido siendo su espíritu. No han dejado de luchar, porque hay que recordar que desde que se instauró el chavismo han sido las universidades y su cuerpo profesoral los que se han empeñado en señalar los errores y las omisiones de un régimen que tiene más de 20 años pisoteando todo lo que Venezuela había conseguido como país libre.
Esta es la razón por la cual el comandante muerto se empeñó en ahorcar presupuestariamente a las universidades autónomas, las mismas que han brillado en el exterior en las listas de las mejores del continente. Tanto Chávez como su sucesor han perseguido a los profesores, han tratado de acabar con la academia, la investigación y la docencia. Pero no han podido. Lo único que pudo hacer el nacido en Sabaneta fue inventar sus propias universidades, como si eso fuera tan sencillo.
Por eso, por su lucha, por su resistencia, por su amor a Venezuela, por su dedicación y su vocación, hay que celebrar a todos y cada uno de los profesores universitarios que todavía se empeñan contra viento y marea en formar a los profesionales que tanto necesitaremos para reconstruir el país.
Hoy, un día antes de la farsa electoral, debemos agradecer a los profesores universitarios su empeño en crear conciencia. Esos jóvenes a los que ellos forman en ciudadanía y en valores saben que hay que seguir luchando hasta poder celebrar, como en diciembre de 1958, el nacimiento de una nueva Venezuela.
Editorial de El Nacional