El Departamento de Estado informó al Congreso que ya activó los pasos iniciales para evaluar la reapertura de su embajada en Venezuela, cerrada desde marzo de 2019, como parte del proceso de recomposición de relaciones bilaterales tras la operación militar a inicios de año que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
De acuerdo con un reporte de The Associated Press, la notificación enviada este lunes a legisladores de ambas cámaras contempla el envío de un equipo diplomático temporal que asumirá «funciones selectas” mientras se analiza la reactivación plena de la sede.
Este personal trabajará desde una instalación provisional y residirá allí durante la fase inicial, mientras avanzan las labores de adecuación del complejo diplomático, abandonado hace casi siete años cuando Washington retiró a todo su personal en medio del quiebre político con Caracas.
En comunicaciones idénticas dirigidas a diez comités del Congreso, el Departamento de Estado explicó que la estrategia apunta a un «enfoque gradual» para retomar las operaciones diplomáticas, en un escenario marcado por la transición política venezolana y el proceso de estabilización respaldado por Estados Unidos tras la captura de Maduro.
La notificación enviada al Capitolio representa el primer gesto formal hacia una posible normalización de la presencia diplomática estadounidense en el país, un paso que podría redefinir el vínculo bilateral y ampliar el papel internacional en el proceso político venezolano.









