El alto precio que pagó Brad Pitt por protagonizar Troya

El alto precio que pagó Brad Pitt por protagonizar Troya

Aunque la figura de Aquiles se convirtió en uno de los roles más icónicos y recordados de su filmografía, interpretar al mítico guerrero griego en Troya (2004) representó una verdadera pesadilla personal y profesional para Brad Pitt.

 

A más de dos décadas del estreno de la producción dirigida por Wolfgang Petersen, los detalles sobre el sacrificado proceso de preparación y el posterior desencanto del actor vuelven a salir a la luz, dejando al descubierto el trasfondo de una de las películas más taquilleras de su carrera.

 

 

 

 

Para estar a la altura visual de lo que se esperaba del guerrero más grande de la historia, Pitt debió transformar su rutina diaria sin margen de error. Bajo la supervisión del fisioterapeuta y exNavy Seal Duffy Gaver, el actor se sometió a una rutina física brutal enfocada en desarrollar la espalda, los hombros y los brazos mediante extenuantes series de remo y polea.

 

“Se supone que era el guerrero más grande de todos los tiempos. Tuve que ponerme en forma. Cambié mi vida por completo. Dejé de fumar, y déjenme decirles, era un fumador profesional y todavía lo extraño…”, sostuvo Brad Pitt en una entrevista con Vanity Fair en 2004. “Pero quería ver hasta dónde podía llegar con mi cuerpo. Cuando terminó la película, llevaba un año siguiendo esta dieta y plan de entrenamiento”, sostuvo.

 

La exigencia se prolongó durante más de un año entre estricta nutrición y entrenamiento ininterrumpido. El propio Pitt llegó a admitir que la presión era tal que terminó exhausto del personaje: lo primero que hizo al concluir el rodaje fue comprar una hamburguesa y volver a encender un cigarrillo.

 

Más allá del desgaste físico, la frustración también tuvo un tinte artístico. Pitt reveló que aceptó el papel por compromisos contractuales previa renuncia a otro proyecto. Durante el rodaje, sintió que la película cayó en fórmulas comerciales que despojaban de misterio al personaje.

 

Aquel amargo sabor de boca, sumado a la renuncia forzada a otros proyectos de por motivos de agenda, funcionó como un punto de inflexión. Tras el impacto de Troya, Brad Pitt tomó la decisión tajante de no volver a involucrarse en proyectos por obligación comercial.

 

 

EFE

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