La presidenta electa de Costa Rica, Laura FernándezMARVIN RECINOS – AFP
Laura Fernández será la próxima presidenta de Costa Rica gracias a un triunfo contundente en primera vuelta, incluso mayor de lo que anticipaban las encuestas, que le otorgaban algo más del 40% de intención de votos. La candidata del Partido Pueblo Soberano obtuvo más del 48%, con amplio margen sobre Álvaro Ramos, candidato del socialdemócrata Partido Liberación Nacional (PLN), que cosechó el 33% de los sufragios.
Fernández, quien asumirá el 8 de mayo por un período de cuatro años, fue ministra de la Presidencia y de Planificación del actual gobierno y se ha proclamado como heredera del presidente Rodrigo Chaves y responsable de darle continuidad a sus iniciativas. Admiradora declarada del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, propone replicar parte de su estrategia contra las pandillas, incluyendo la finalización de una megacárcel inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), con capacidad para decenas de miles de reclusos.
La inseguridad y el auge del narcotráfico fueron algunos de los principales temas de campaña de la candidata, ya que son vistos por la población como el mayor problema del país, ante lo cual surgió la propuesta de Fernández de establecer un estado de excepción en zonas conflictivas. En los últimos años, Costa Rica registra un alarmante aumento de la violencia que se ha visto reflejado en su alta tasa de homicidios: alcanzó 16,7 por cada 100.000 habitantes en 2025, la tercera más alta en la historia del país, según el Organismo de Investigación Judicial.
Además de la seguridad, la futura presidenta enfrentará otros desafíos. El Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional de Costa Rica señaló que Fernández debe combinar el crecimiento económico con la reducción de la desigualdad, mejorar el transporte público y buscar tasas de interés más bajas, mientras enfrenta el desafío del envejecimiento de la población
Con este resultado electoral, Costa Rica se suma a una tendencia regional en la que propuestas de derecha, con un discurso centrado en el orden y la seguridad, logran captar la voluntad ciudadana, como ya ocurrió en Chile, Bolivia y Honduras. La elección de Fernández ocurre en un año clave para la región, marcado por elecciones presidenciales en Brasil, Colombia y Perú, los dos primeros bajo gobiernos de izquierda y el último en plena crisis política tras la vacancia de la presidenta Dina Boluarte, ahora dirigido por el centroderechista José Jerí.
Editorial de La Nación











