Ilustración: Giovanni Tazza
En la segunda vuelta, el ausentismo en distritos comoMiraflores, San Isidro y Surco bordeó el 28%. Cuando todo se decide por tan poco, cada ausencia es una indiferencia vergonzosa.
En una elección que definirá el rumbo del país por los próximos cinco años, que seis millones de peruanos hayan decidido no votar es, sencillamente, inaceptable. No es una cifra más: es una declaración colectiva de indiferencia, casi una señal de que el destino común no importa. Y si esa cifra ya resulta inquietante en el ámbito nacional, lo es aún más cuando se mira de cerca lo ocurrido en ciertos distritos de Lima. En Miraflores, el ausentismo superó el 29%; en San Isidro, pasó del 28%. Cifras similares se registraron en Surco (27,3%), Ate (29,5%), Barranco (26,5%) y Lince (27,3%).
Editorial El Comercio










