La excepcional inauguración del Gran Museo EgipcioKHALED DESOUKI – AFP
Pasados ya más de 4000 años, la civilización egipcia sigue develando secretos arqueológicos y artísticos que despiertan fascinación universal. Las doradas arenas y la falta de humedad aún conservan un 70% de riquezas y monumentos no descubiertos de aquella increíble civilización.
La tumba del joven faraón Tutankamon descubierta y abierta sin signos de violencia, robos o latrocinio alguno, ha sido un caso excepcional sobre un total de 64 encontradas. Se calcula que falleció a los 19 años, por algún tipo de malaria con hipótesis que señalan que su cabeza presentaba un fuerte golpe.
Luego de innumerables búsquedas frustradas, el arqueólogo inglés Howard Carter, la descubrió de forma absolutamente casual el 4 de noviembre de 1922. Un joven proveedor de agua, un mozalbete que integraba su equipo de expedición mientras recorrían el Valle de los Reyes, pateó accidentalmente una piedra que sobresalía en ese infinito mar de arena. Con inteligencia y genio, Carter entendió que se trataba de un escalón, largamente expuesto al sol y los vientos del desierto.
Luego de esperar la llegada de su protector y mecenas lord Carnavon, otro entusiasta de la egiptología, se inició la incierta tarea de sortear las diferentes recámaras y corredores que precedían el ingreso a la gran tumba. Transcurrieron casi dos años hasta que, frente a ellos, y después de cerrar diferentes etapas burocráticas con las autoridades egipcias, el sepulcro real los sorprendería.
El Gran Museo Egipcio recibió el lecho funerario de TutankamónReuters
Más de 5300, objetos pertenecientes al faraón habían sido enterrados conjuntamente con este siguiendo los rituales funerarios. Su trono, carruajes de guerra, armas, sillas de oro, su gatos preferidos momificados, objetos de uso doméstico, además de vasos ceremoniales, vajilla y jarros de decoración, no lograron distraer sobre el más deslumbrante descubrimiento que yacía dentro del sarcófago. El catafalco era de oro macizo y en él se guardaba la famosa máscara del faraón niño, incrustada en el rostro de la momia a modo de protección. La máscara de oro de Tutankamon adornada con piedras preciosas, lapislázuli, cuarzo y cornalina, lleva la esfinge del faraón en el centro y cubre también parte de su espalda.
Todos estos tesoros permanecieron guardados en un modesto edificio, el Museo Egipcio de El Cairo, junto a otras momias y recuerdos de tan deslumbrante tiempo de la historia de la humanidad. El gobierno entendió, hace más de una década, que debía construir una nueva pirámide, la cuarta, para guardar estos tesoros de tanta trascendencia para la egiptología y para la humanidad. Se dio inicio así a la construcción de la nueva morada para el faraón niño, inaugurada el 1° de noviembre último, con la presencia de más de 60 líderes mundiales, luego de completar la difícil odisea de trasladar allí tan valioso como delicado patrimonio. Se invirtieron más de 1200 millones de dólares –de los cuales 700 millones fueron aportados por la Agencia de Cooperación Internacional del del Japón– para levantar este testimonio moderno que alberga aquellos descubrimientos.
Ubicado distante de El Cairo, frente a la zona donde se encuentran la tres grandes pirámides -Keops, Kefren y Micerino- en la zona de Giza, las especulaciones en torno a su atractivo como polo de turismo no fueron erradas. Las más de cien mil piezas asombran al mundo y despiertan admiración, habiéndose agotado las localidades para ingresar al Gran Museo Egipcio hasta el próximo año.
La profunda conexión que existió entre la vida de los egipcios y el sol se recrea también en este nuevo desarrollo. Se calcula que el Gran Museo Egipcio producirá 2,24 gigavatios de electricidad gracias al enorme parque solar que se alza sobre su estructura, reduciendo las emisiones de dióxido de carbono que se expanden sobre la gran megalópolis de El Cairo, a razón de aproximadamente cien mil toneladas al año.
Este magnífico proyecto ha sabido conjugar historia con inversiones, cooperación internacional, turismo y ciencia. En palabras del primer ministro egipcio, se ha inaugurado un “regalo de Egipto al mundo”, el más grande museo dedicado íntegramente a una civilización.
Editorial de la Nación











