La presidenta interina, Delcy Rodríguez Gómez, ordenó el ascenso de 168 altos oficiales al generalato y almirantazgo dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). La medida, que supera los 166 ascensos otorgados por Nicolás Maduro en 2025, reproduce el esquema de control político mediante el otorgamiento de grados superiores, pero introduce un ajuste estratégico al otorgar un peso significativamente mayor a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).
El movimiento profundiza la denominada «macrocefalia militar», eleva los costos presupuestarios de la institución y consolida a la cúpula armada como pilar central de gobernabilidad y control interno.
Redistribución del poder entre los componentes
A diferencia de la distribución de 2025, donde el Ejército concentró el doble de mayores generales que la GNB, la nueva promoción otorgó una cuota equivalente de dicho rango a todos los componentes. Sin embargo, la brecha operativa se amplió en los escalafones intermedios del alto mando:
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Guardia Nacional Bolivariana (GNB): Alcanzó 23 generales de División (seis más que en 2025), posicionándose como el componente con mayor crecimiento proporcional.
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Ejército: Sumó 26 generales de División (siete más que el año anterior).
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Estructura global: Se promovió a un total de 60 nuevos generales de División, 15 vicealmirantes, 72 generales de Brigada y 12 contralmirantes.
Esta expansión de la cúspide piramidal intensifica las distorsiones estructurales acumuladas durante las últimas dos décadas, multiplicando los mandos en una institución crecientemente burocratizada.
Impacto en la operatividad, la tropa y los costos fiscales
Analistas y observadores señalan que la proliferación de altos rangos afecta de forma directa la capacidad de respuesta y la eficiencia de la FANB:
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Rigidez en la cadena de mando: La saturación de jerarquías introduce burocracia, retrasa la toma de decisiones estratégicas y diluye las responsabilidades, falencias que quedaron en evidencia durante la Operación Resolución Absoluta del 3 de enero y la tardía respuesta militar tras los terremotos del 24 de junio.
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Costo económico elevado: La creación de cargos para justificar rangos absorbe recursos presupuestarios que se desvían de la tecnología, el entrenamiento y la logística de las tropas, destinándolos al sostenimiento de privilegios, personal de custodia y apoyo logístico para los altos oficiales.
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Brecha con la base militar: La brecha entre los beneficios de la cúpula y las condiciones de la tropa acentúa el malestar interno, al tiempo que genera un embudo institucional que frena el ascenso de oficiales jóvenes.
El ascenso como herramienta de control político
En la FANB, el ascenso a los grados superiores continúa operando prioritariamente como un mecanismo de contención y lealtad política. Al fragmentar el mando entre decenas de nuevos generales y almirantes, la administración interina busca fragmentar la autoridad, reducir el riesgo de conspiraciones en los mandos medios e inferiores y afianzar la fidelidad de la cúpula militar mediante influencia institucional y prebendas económicas.









