En un giro sin precedentes en la historia contemporánea de Venezuela, Delcy Rodríguez ha asumido este lunes la presidencia encargada del país. La juramentación ocurre en un clima de extrema incertidumbre tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por tropas estadounidenses, un evento que ha forzado una interpretación de emergencia de la Constitución por parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
A sus 56 años, Rodríguez no solo se convierte en la primera mujer en la historia en ejercer la presidencia de Venezuela, sino que queda situada en el epicentro de una negociación geopolítica de alto riesgo con la administración de Donald Trump.
El dilema del «Acceso Total» y las amenazas de Trump
La llegada de Rodríguez al poder no ha estado exenta de presiones externas. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha sido explícito sobre sus expectativas:
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La exigencia: Trump solicita «acceso total» a los recursos venezolanos.
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La advertencia: En una entrevista reciente con The Atlantic, Trump lanzó un ultimátum, asegurando que si Rodríguez no «hace lo correcto», su destino podría ser «peor» que el de Maduro.
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La oferta: Washington ha sugerido que no habrá más ataques ni despliegues militares adicionales si la nueva administración colabora con sus objetivos.
Por su parte, Rodríguez ha mantenido un equilibrio precario. Aunque ha denunciado la «agresión militar ilegítima» contra Maduro, también ha utilizado sus canales de Telegram para mencionar la construcción de una «agenda de cooperación» con Estados Unidos.
El «Círculo de Hierro» y la Comisión de Liberación
Para gestionar la crisis, la nueva presidenta ha conformado una comisión de alto nivel encargada de negociar la liberación de Nicolás Maduro. Este grupo está compuesto por figuras clave del chavismo y del entorno íntimo del mandatario capturado:
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Jorge Rodríguez: Jefe del Parlamento y hermano de la presidenta.
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Yván Gil: Canciller de la República.
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Freddy Ñáñez: Ministro de Comunicación.
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Camila Fabri: Presidenta de la Misión Vuelta a la Patria.
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Hijos de Nicolás Maduro.
Perfil de una negociadora clave
Delcy Rodríguez es una figura de contrastes. Formada en la izquierda radical y poseedora de un estilo confrontativo, ha demostrado ser una de las piezas más pragmáticas del chavismo en el manejo económico.
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Poder Económico: Desde 2024 ejerce como ministra de Hidrocarburos, lo que le ha permitido ser el puente directo entre el Estado y el sector empresarial privado.
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Experiencia de Estado: Ha transitado por los ministerios de Comunicación, Economía y Relaciones Exteriores, además de presidir la Asamblea Nacional Constituyente en 2017.
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Formación Académica: Abogada por la Universidad Central de Venezuela (UCV), con estudios de postgrado en la Universidad de París X Nanterre y una maestría en la Universidad de Birkbeck, Londres.
Un legado marcado por la tragedia familiar
La identidad política de Rodríguez está profundamente ligada a la figura de su padre, Jorge Antonio Rodríguez, fundador de la Liga Socialista. Su muerte en 1976, bajo custodia de la antigua Disip tras ser vinculado al secuestro del empresario William Frank Niehous, es el motor ideológico que la llevó al chavismo desde sus inicios en 2006, bajo el mandato de Hugo Chávez.
Hoy, Rodríguez enfrenta el desafío más grande de su carrera: navegar entre la lealtad al legado de Maduro y las exigencias de una potencia extranjera que tiene al antiguo mandatario bajo su custodia.









