Los aeropuertos afectados son el José Martí de La Habana (oeste), el Juan Gualberto Gómez de Varadero (oeste), el Jaime González de Cienfuegos (centro), el Abel Santamaría de Santa Clara (centro), el Ignacio Agramonte de Camagüey (centro), el Jardines del Rey de Cayo Coco (centro), el Frank País de Holguín (este), el Antonio Maceo de Santiago de Cuba (este) y el Sierra Maestra de Manzanillo (este).
Por el momento, las aerolíneas afectadas —principalmente estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas— no han comunicado públicamente cómo van a afrontar esta situación, que podría generar alteraciones en rutas, frecuencias y horarios, al menos en el corto plazo.
No obstante, este hecho no es nuevo en Cuba. En situaciones similares previas —tanto en el período especial en los años 90 como en cuellos de botella temporales en los últimos meses— las aerolíneas habían salvado el problema reacomodando sus rutas de salida de la isla con escalas extra para repostar en México o República Dominicana.
Cuba también tiene conexiones regulares con Bogotá (Colombia), Santo Domingo (República Dominicana) y Caracas (Venezuela), entre otras capitales latinoamericanas.
Varios países habían advertido ya en fechas recientes a sus ciudadanos sobre los riesgos de viajar a Cuba en las actuales circunstancias, debido a los apagones -y sus consecuencias- y la escalada de tensiones con Estados Unidos.
Asedio petrolero a Cuba
La decisión era una vuelta de tuerca más a la presión energética sobre Cuba que comenzó el 3 de enero, cuando, tras la operación militar que concluyó con la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, EE UU anunció el fin del suministro de petróleo de ese país suramericano a la isla.
Cuba produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas. Para el resto recurría a importaciones de Venezuela (que en 2025 supusieron en torno a un 30% del total) y, en menor medida, de México y Rusia.
El gobierno cubano anunció esta semana un duro plan de emergencia para tratar de subsistir sin importaciones de crudo y derivados, un paquete de restricciones que incluía el fin de la venta de diésel, la reducción de los horarios de hospitales y oficinas estatales y el cierre de algunos hoteles.
Cuba afronta esta nueva escalada de EE UU desde una posición muy desventajosa, ya que lleva seis años sumida en una profunda crisis económica, con elevado decrecimiento e inflación, déficit de bienes básicos (alimentos, medicinas y combustible), prolongados apagones diarios y una migración masiva.
#9Feb #Cuba
Cuba anuncia a las aerolíneas extranjeras que desde este lunes se queda sin combustible para aviaciónpic.twitter.com/PFYmUaiOm0
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