Copa Airlines confirmó que seguirá operando rutas hacia Venezuela, aunque bajo protocolos de seguridad reforzados y exclusivamente en horarios diurnos, en respuesta a la creciente incertidumbre sobre el espacio aéreo del país. La decisión llega tras un fin de semana marcado por advertencias contradictorias entre Washington y Caracas.
En un comunicado, la aerolínea panameña señaló que mantiene “altos niveles de alerta y precaución” y que se encuentra en contacto permanente con la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), que —según la compañía— no ha modificado su nivel oficial de advertencia ni su posición regulatoria.
El pronunciamiento ocurrió poco después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara en su red Truth Social que el espacio aéreo venezolano “permanecerá cerrado en su totalidad”, un mensaje que no estuvo acompañado de detalles operativos pero que elevó la tensión diplomática. Caracas respondió acusando a Washington de “pretensiones coloniales” y calificó el aviso como un “acto hostil, unilateral y arbitrario”.
El episodio añade presión a un entorno ya complicado para las aerolíneas. Desde el 21 de noviembre, la FAA instó a extremar la precaución al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe debido a lo que considera una “situación potencialmente peligrosa” en la zona, en medio del despliegue militar ordenado por Trump en su estrategia antidrogas que apunta al gobierno de Nicolás Maduro.
Las autoridades venezolanas han revocado permisos a varias aerolíneas internacionales —incluidas Iberia, TAP, Turkish Airlines, Avianca, Latam Colombia y Gol— que suspendieron temporalmente sus vuelos alegando motivos de seguridad. En contraste, Copa decidió mantener su presencia en el país, al igual que la colombiana Wingo. También continúan operando Satena y Boliviana de Aviación, junto con las venezolanas Conviasa, Rutaca, Laser y Estelar.
La combinación de advertencias políticas, restricciones operativas y repliegues corporativos vuelve a colocar a Venezuela en un “mapa de riesgo” aéreo que ya había mostrado signos de estrechamiento en años recientes. La decisión de Copa, aunque limitada, marca una excepción entre las aerolíneas internacionales que han optado por suspender o reducir su exposición. EFE









