Colas, dificultad para ingresar y “comprar lo que hay” es el funcionamiento regular de cualquier establecimiento de Mercal de Ciudad Guayana.
Adquirir alimentos tranquilamente parece un anhelo imposible para los consumidores, que día a día se apuestan desde las 5:00 de la mañana en el Mercal de El Roble, en donde aseguran que el personal “pasa primero a sus amigos, a su gente, y a uno lo dejan de último”, como denunció Rosa Sequea, quien se apostó en la fila a las 5:30 de la mañana y cuatro horas después no había logrado comprar.
Juan Carvajal estaba agarrado de la cerca ciclón que bordea el establecimiento, como todos los demás, para no perder su puesto en la cola, mientras declaraba: “esto es un constante maltrato a las personas”.
El desorden de los compradores también es la norma: dos colas se unifican en la entrada, donde se aglomeran las personas que son haladas de un brazo por una trabajadora de Mercal que custodia la entrada. Así es como saben que pueden pasar a través del pequeño portón.
Este jueves en la mañana no había custodia de los cuerpos de seguridad del Estado, pero Carvajal, junto con un grupo de consumidores, lo prefiere así. Asegura que en vez de garantizar el orden “ellos también entran de primeros a comprar y después no hacen nada”.
Las personas ingresaban en grupos de 15 en periodos de 30 minutos aproximadamente, y en el sitio no había tantos compradores como de costumbre. A pesar de que Del Valle Olivares aseguró que “he visto que venden normal, desde que abrieron, a las 8:30 (de la mañana), como todos los días”, Carvajal insistió en que “abrieron por la presión de la gente, porque decían que no había comida”.
Despachaban harina de trigo, arroz, margarina, azúcar y aceite… pero el clamor de las personas era leche en polvo: “Ayer llegaron 80 cajas de leche y eso no duró ni media hora. Yo estaba aquí y cuando me tocó pasar, me dijeron ‘se acabó’. Yo vine hoy por eso, porque tengo tiempo que no compro leche y ahí debe haber”, reclamaba Sequea.
“Se acaba rápido porque meten a su gente, su mafia, lo sacan aparte y se lo venden a la gente por afuera y el que hace cola aquí en el sol se queda sin nada”, recalcó Carvajal, quien aun así se mantenía en la fila “por la necesidad”. “Aquí es donde se puede comprar comida”, acotó, recordando que tiene los precios más bajos del mercado.
Mercal ha sido protagonista de muchos episodios similares a este durante 2014, en las sedes de Caura, 25 de Marzo, Las Amazonas, entre otros. La mayoría de ellos incluyen violencia entre los consumidores, o entre estos y efectivos policiales.
Diversas protestas han tenido lugar en la sede principal de la estatal en Caroní, ubicada en la UD-321, donde han pedido la destitución del jefe estadal de Mercal, Francisco Ordaz. En el establecimiento de El Roble Carvajal llamó al funcionario a “revisar esta situación de aquí, que cambien esta gente, porque esto es pura corrupción”.
Oriana Faoro
Foto Aníbal Barreto
Correo del Caroní











