Cinco tendencias que esperar de la economía venezolana en los próximos meses

Cinco tendencias que esperar de la economía venezolana en los próximos meses

 

 

 

Las restricciones en el acceso a divisas producto de la caída del precio del petróleo, el desajuste del sistema de precios y la tendencia a la contracción del PIB permiten avizorar algunos comportamientos de los indicadores económicos en el país.

 

 

Un entorno recesivo, incluso caracterizado por temores a una desaceleración global, sirve de marco a las condiciones adversas que afectan desde hace varios trimestres a Venezuela.

 

 

El 2015 cerró con una inflación reconocida de 180,9% -aunque en rubros tan vitales como los alimentos llegó hasta 315%-, y una contracción del PIB de 5,7%. Diversas proyecciones de entes multilaterales, firmas privadas y organizaciones financieras afirman que este año debe cerrar con un acumulado inflacionario de entre 300 y 700%, y una contracción adicional del PIB que podría llegar al 7%.

 

 

A menos que ocurra una notable recuperación en el precio del petróleo a niveles por encima de 60 o 70 dólares, existen algunas restricciones que se mantendrán sobre la economía venezolana como país monoproductor y altamente dependiente del hidrocarburo.

 

 

Entre los puntos que cabría esperar con bastante seguridad, destacan los siguientes:

 

 

Mayores ajustes de precios: En la primera quincena del mes de marzo el precio del café experimentó un ajuste superior al 1300% al pasar de 46 a 624 bolívares por kilo. Este tipo de subida se produce en el contexto de una fuerte escasez de varios productos básicos entre los que se incluye el grano, que está entre los bienes sujetos a control de precios y presentaba problemas de rentabilidad para los productores. Hasta tal punto se acumuló la necesidad de ajustar los precios, que hoy en día los productores afirman que el precio debería estar alrededor de los 2.000 bolívares. Tal como confirmó el diputado Ricardo Sanguino y el ministro Pérez Abad, los precios de los productos de la cesta básica van a ir a una sinceración a partir de ahora, por lo que se pueden esperar nuevas subidas similares a la del café en el muy corto plazo.

 

 

Producción a media máquina: Más allá de la iniciativa de los catorce motores productivos, el aparato industrial venezolano tiene problemas estructurales para desplegarse a toda su capacidad y complementar la restringida oferta de bienes importados a través de la producción local. El riesgo de un colapso eléctrico y decisiones tomadas en consecuencia como la de decretar feriado durante toda la semana santa para los sectores público y privado guardan relación con esta dinámica. Las dificultades para acceder a insumos y materia prima para transformar también dificultan el impulso a la producción.

 

 

Descenso en el consumo: En línea con los puntos anteriores, a un cuadro de menor oferta de productos en el mercado y que podrán conseguirse a precios mucho mayores, le acompañará una caída en el consumo. El economista Luis Brusco, asociado a la firma Aristimuño Herrera & Asociados,  señaló recientemente en unaentrevista concedida a BancayNegocios.com que el consumo privado, el cual representa cerca del 60% de la demanda total en el país, será el que experimente un descenso más pronunciado este año. Se trataría de una continuación de lo registrado en 2015, según precisó, cuando la caída del gasto agregado en general apuntaba a un descenso alrededor de 5%.

 

 

Aumentos de sueldo más altos y más seguidos: Tal como señaló el diputado José Guerra durante su intervención ante la comparecencia del Vicepresidente Aristóbulo Istúriz en la Asamblea Nacional, de nada sirve que se hayan aumentado los sueldos hasta casi un 100% si en el mismo período los precios se acercaron a un incremento de 200%, por lo que el poder adquisitivo del salario en realidad se contrajo. Ante la aceleración de los precios, se pudiese esperar que el gobierno decrete nuevos aumentos salariales con porcentajes más elevados y en lapsos más cortos entre sí, aunque esto no significará una recuperación real del poder de compra de la población. Este hecho se hace más real si al final de este año se llevan a cabo las elecciones de gobernadores.

 

 

Oportunidades para el emprendimiento: Si bien la escasez, la inflación, las dificultades para producir y la caída en el consumo y el poder adquisitivo antes descritos parecen proyectar un panorama del todo negativo, en realidad las situaciones de crisis no son nuevas en el país y suelen presentarse aparejadas a caídas abruptas del mercado petrolero como la que ocurre actualmente. Estos ciclos se han venido repitiendo en el país en lapsos de cada diez a doce años, aproximadamente.  En estos escenarios aquellos emprendedores con vocación de apoderarse de nichos de mercado que ya otros competidores no puedan ocupar o de aportar novedades a consumidores que consiguen poca variedad podrán contar con ventajas competitivas que pueden dar frutos interesantes a la vuelta de unos años.

 

 

 

Fuente:bancaynegocios.com

 

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