China y Corea del Sur estrechan relaciones

China y Corea del Sur estrechan relaciones

El presidente chino, Xi Jinping, y la jefa de Estado surcoreana, Park Geun-hye, acordaron hoy intentar cerrar las negociaciones para un tratado de libre comercio bilateral para finales de este mismo año y reiteraron su oposición a la presencia de armas nucleares en la península coreana. Los acuerdos subrayan la buena sintonía actual entre Pekín y Seúl, que contrasta con las tensiones entre ambas capitales y Tokio y con el distanciamiento entre China y Corea del Norte.

 

“Los dos líderes compartimos la opinión de que debemos lograr la desnuclearización de Corea del Norte sin posibilidad de fracaso, y nos oponemos resueltamente a cualquier prueba nuclear”, declaró Park en una rueda de prensa conjunta, citada por la agencia surcoreana Yonhap. Por su parte, Xi afirmó que los países implicados deben resolver la cuestión del programa nuclear norcoreano mediante el “diálogo” y la “coordinación”.

 

La visita de Estado de dos días de Xi a Seúl representa un desaire significativo para Pyongyang. Con este viaje Xi rompe con la costumbre china de visitar a su tradicional aliado Corea del Norte antes que el vecino del sur. Kim Jong-Un tampoco ha recibido aún desde su llegada al poder en 2011 una invitación para acudir a Pekín.

 

Corea del Norte ha dejado claro su desacuerdo con esta visita. Durante esta semana ha efectuado tres lanzamientos de misiles de corto alcance y amenaza con continuar.

 

Por contra, las relaciones entre Pekín y Seúl atraviesan uno de sus mejores momentos. China es el principal socio comercial surcoreano y los intercambios entre los dos países superan los 200.000 millones de euros anuales. Es una cifra que irá a más con el tratado de libre comercio, cuyas negociaciones comenzaron hace dos años. En su encuentro hoy, los dos presidentes firmaron también un acuerdo para la creación de un mercado directo de cambio de las respectivas divisas, el yuán chino y el won coreano, en Seúl.

 

El estrechamiento de lazos entre China y Corea del Sur no se limita únicamente al área comercial. Xi y Park, que se han reunido ya en cinco ocasiones, mantienen una excelente relación personal, que incluye el envío de tarjetas de felicitación de cumpleaños. La visita del jefe de Estado chino a Seúl devuelve la que la presidenta surcoreana efectuó a Pekín el año pasado. Park ganó entonces numerosos elogios cuando pronunció en mandarín un tercio de su discurso en la Universidad Tsinghua pekinesa.

 

Ambos países se ven también unidos por sus suspicacias ante Japón, que esta semana ha modificado la interpretación de su Constitución para permitir un papel más activo de sus Fuerzas Armadas en la región, una iniciativa que ha causado un tremendo malestar en Pekín y Seúl. Es un malestar que Xi querrá aprovechar para intentar un mayor acercamiento político hacia Corea del Sur. Frente al tono cada vez más airado de las disputas territoriales de China con Japón y sus vecinos del mar del sur de China, Pekín intenta cortejar a otros, como India, Taiwán o la propia Corea del Sur.

 

En un artículo de opinión en el diario surcoreano “Chosun Ilbo”, Xi Jinping hace hoy referencia a la reinterpretación de la Constitución japonesa para afirmar que “cualquier tipo de acción que perjudique la situación general de estabilidad regional se encontrará con nuestra oposición”. “Ninguna nación por sí sola se verá libre de daño en caso de inestabilidad”, agrega.

 

Es difícil, no obstante, que la conservadora Park deje convertir el cortejo de Pekín en algo más que un coqueteo. EEUU, que mantiene 26.000 soldados en territorio surcoreano y mira con atención el desarrollo de las relaciones entre Corea del Sur y China, desalentará cualquier cambio que pueda perjudicar a Tokio.

 

Paradójicamente, mientras China y Seúl viven un momento dulce en sus relaciones, Japón experimenta a su vez con una aproximación a Pyongyang. Este jueves anunció que levantará algunas de las sanciones que mantenía contra Corea del Norte, a cambio de que este país investigue los casos de ciudadanos nipones que hace décadas fueron secuestrados y trasladados al “reino ermitaño”.

 

Corea del Sur reaccionó a este anuncio con indignación. Según su Ministerio de Exteriores, “cualquier medida que adopte el Gobierno japonés en relación a este asunto debe ceñirse a límites que no pongan en peligro el marco de cooperación internacional en lo que respecta al programa nuclear y de misiles norcoreano”.

 

El País

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