La crisis del sistema eléctrico venezolano ha escalado hasta impactar directamente el corazón de la principal actividad económica del país. Susana Brugada, gerente de Asuntos Corporativos de Chevron en Venezuela, admitió públicamente que las constantes fluctuaciones y apagones generan severas afectaciones en las operaciones de los campos petroleros, provocando una caída directa en la capacidad extractiva.
Durante una intervención pública, Brugada ilustró la vulnerabilidad de la infraestructura frente a los fallos de energía: “Cada vez que ocurre uno de los ‘fallones’ de luz, que la nevera de todos nosotros empieza a sufrir y se nos cayó el computador, imagínense lo que eso le hace a los pozos de petróleo”, señaló la representante de la multinacional estadounidense.
La ejecutiva detalló que el impacto técnico es inmediato, pero su solución no lo es, lo que se traduce en pérdidas cuantificables para el país. “Cada ‘fliqueo’ de luz nos puede tumbar 40 pozos de un solo pestañazo. Y no es que volvió la luz y los 40 pozos se levantaron. Sacamos la calculadora de lo que se deja de producir y estamos hablando de que eso realmente es una merma en la producción nacional”, enfatizó.












