ByteDance sorteó los bloqueos comerciales de Estados Unidos mediante una alianza estratégica con la empresa Aolani Cloud.
La operación involucró la instalación de 500 sistemas de computación en Malasia, equipados con aproximadamente 36.000 chips B200 de la serie Blackwell de Nvidia.
Esta infraestructura permitió a la matriz de TikTok acceder a la tecnología más avanzada del mercado, cuya venta directa a China permanece prohibida por el gobierno estadounidense.
La inversión estimada para este despliegue de hardware superó los 2.500 millones de dólares. Desde febrero de 2025, ByteDance alquiló servidores en territorio malasio que contenían chips H100, sentando las bases para esta nueva expansión.
Los pagos iniciales realizados por la tecnológica china garantizaron la llegada de los dispositivos más potentes de Nvidia, destinados exclusivamente a tareas de investigación y desarrollo en inteligencia artificial.
La carrera por la mejor IA
La compañía planeó utilizar esta potencia de cálculo para perfeccionar herramientas como el chatbot Dola y el modelo de generación de video Seedance.
Esta última aplicación destacó recientemente por su capacidad para transformar guiones en escenas de cortometrajes con un realismo asombroso.
El acceso a los chips Blackwell resultó vital para que ByteDance mantenga su competitividad frente a rivales occidentales y asiáticos en un mercado saturado de innovaciones.
Durante los últimos tres años, las tecnológicas chinas enfrentaron controles de exportación rigurosos que impidieron la adquisición de semiconductores de gama alta.
Ante esta situación, las empresas del gigante asiático establecieron centros de datos en países donde la aplicación de las normas de EE UU careció de la misma severidad.
Según lo recopilado en EFE, intermediarios locales construyeron las instalaciones y «alquilaron» la capacidad de procesamiento, permitiendo a las firmas chinas entrenar sus modelos sin violar formalmente el envío físico de chips a su territorio.
Tensiones entre potencias tecnológicas
El gobierno chino también mostró interés en limitar la compra de componentes extranjeros para fomentar la industria nacional de semiconductores.
Sin embargo, la urgencia por liderar la IA obligó a empresas como ByteDance a buscar soluciones externas.
La maniobra en Malasia evidenció la dificultad de controlar el flujo de tecnología en una economía global interconectada, donde los intermediarios jugaron un papel decisivo.
Esta filtración de The Wall Street Journal puso en alerta a las autoridades de Washington, quienes observaron cómo sus restricciones resultaron insuficientes ante la astucia corporativa.
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