Brasil escribió una página inédita en la historia del deporte al conquistar su primera medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno, y lo hizo nada menos que con un oro. El logro se dio este viernes en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, disputados en Milán-Cortina, y tuvo como protagonista a Lucas Pinheiro Braathen.
El esquiador, nacido en Noruega y con madre brasileña, se consagró campeón olímpico en la prueba masculina de slalom gigante, una de las disciplinas más exigentes del esquí alpino. Con un rendimiento sólido y preciso, Pinheiro logró el mejor tiempo combinado y superó al suizo Marco Odermatt, una de las grandes referencias de la especialidad, por una diferencia de 0,58 segundos.
La victoria no solo significó el debut de Brasil en el medallero de invierno, sino que además convirtió al país en el primero de América del Sur en ganar una medalla olímpica de invierno, un hito que parecía reservado exclusivamente para potencias europeas o norteamericanas. El impacto del resultado trasciende lo individual y marca un antes y un después para el deporte brasileño.
Más allá del contexto atípico (un país sin nieve consagrándose campeón olímpico), el oro de Lucas Pinheiro confirma que Sudamérica es una región que puede dar pelea sin tener una alta participación o costumbre de practicar deportes de invierno. A pesar de sus raíces nórdicas, fue el abanderado de Brasil en la ceremonia inaugural e hizo historia para el deporte, su país, el continente, y será recordado por el mundo de los Juegos Olímpicos.
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