Bernardo Rotundo: «La cartelera del país es muy pobre»

Bernardo Rotundo: «La cartelera del país es muy pobre»

El Universal.- Carencias y decrecimientos se leen en cada cifra vinculada al cine nacional de los primeros meses de este año. Consultado sobre el panorama, Bernardo Rotundo, presidente del Circuito Gran Cine que arribó a sus dos décadas de funcionamiento, no sólo revela una disminución de casi 40% en las taquillas, sino también un escenario en el que, por la falta de divisas, se han reducido cada vez más las proyecciones de cintas alternativas en las salas de cine del país.

– ¿Hay suficientes espacios para el cine independiente en el país?

 

 

 

– Considero que en Venezuela debería existir más y mejor cine, una cartelera plural donde pudiéramos ver más producciones latinoamericanas. Lamentablemente, aquí se ve muy poco cine de la región y la cartelera cinematográfica del país es muy pobre. A pesar del esfuerzo que ha hecho Gran Cine, hay que reconocer que la oferta es bastante limitada, no es diversa, sino que hay una gran concentración de estrenos de películas originarias de una o muy pocas productoras de cine hollywoodenses.

 

 

 

–Además, ha habido un decrecimiento también en la creación de nuevas salas dedicadas a la proyección de buen cine, y desde hace tiempo venimos haciendo una exhortación al Ejecutivo y a la Asamblea Nacional sobre eso.

 

 

 

–Entre tanto, salas como La Previsora, dedicadas a la difusión del cine de autor, han cerrado sus puertas…

 

 

 

–Sí, el cine de La Previsora está cerrado, la sala Margot Benacerraf está cerrada, las tres salas del Centro Plaza también, y eso denota un descenso en la exhibición del buen cine. El impacto de la crisis económica nos está afectando. Hicimos una reunión hace aproximadamente mes y medio con el ministro de la Cultura y nos hemos reunido con los presidentes de Amazonia Films y de la Cinemateca Nacional para plantear la necesidad de fortalecer la creación de un circuito alternativo de cine independiente. Creemos que es importante unir esfuerzos no sólo para rescatar e impulsar las salas de la Cinemateca Nacional, por ejemplo, sino también para apoyar a exhibidores independientes interesados en promover el séptimo arte, que la tienen difícil con esta situación.

 

 

 

–¿Cómo asumen en el circuito Gran Cine la distribución y compra de los derechos de  películas internacionales con la falta de divisas?

 

 

–Es un punto que está afectando y limitando aún más la exhibición cinematográfica. El hecho de que estemos confrontando una situación económica difícil ha limitado que el circuito Gran Cine pueda tener más películas, y las principales cadenas de cine también se han visto limitadas. Pero el tema de la falta de diversidad cultural en nuestras pantallas no es un problema que ocurre sólo por la actual crisis económica, sino que es un tema de vieja data que se está agudizando aún más, producto de que no existen suficientes fuentes económicas para comprar los filmes, y las recuperaciones económicas son muy limitadas.

 

 

 

–El cierre parcial producto de la crisis energética que hubo a principios de año también ha afectado mucho, y lo dijimos públicamente, a toda la industria del cine nacional. Estimamos que ha habido una caída de la audiencia que alcanza casi 40%.

 

 

 

–¿Cuáles han sido las últimas cintas adquiridas y distribuidas por Gran Cine?

 

 

 

– En los primeros meses sólo   pudimos estrenar una: Te amaré eternamente, de Giuseppe Tornatore; pero ya esta semana llega la venezolana Vivir de imaginar, de Carlos Bolívar Díaz. En octubre, estará El acompañante, una producción cubano-venezolana, y otra llamada Llanerías. Para diciembre tendremos Arangol, sobre la vida del futbolista Juan Arango.

 

 

 

–Sería un estimado total de cinco nuevas películas para el año en el circuito ¿Cómo contrasta esa cifra con las de años anteriores?

 

 

 

–Mucho. En 2015 estrenamos  16 películas, y había algunas de Francia, Polonia, Alemania… en 2014, fueron doce estrenos; en 2013 tuvimos diez películas nuevas; en 2012, ocho; y en 2011 fueron nueve.

 

 

 

–¿Cómo ha avanzado la discusión en torno a la posible reforma de la Ley de Cine?

 

 

–Se ralentizó la discusión, pero en la Asamblea Nacional tenemos reuniones de trabajo una vez al mes. Las está promoviendo la Comisión de Cultura en torno a lo que serían las mejoras del cine venezolano. Los franceses han enseñado que su vitalidad es producto de las múltiples condiciones jurídicas y legales que tienen.  Aquí no se plantea discriminar a ninguna cinematografía, pero sí de que haya un ecosistema audiovisual equilibrado.

 

 

 

–Fue grande la polémica generada a partir de esa propuesta apoyada por Gran Cine ¿Cómo están hoy las relaciones de Gran Cine con las otras distribuidoras?

 

 

 

–Se mantienen relaciones profesionales y respetuosas. No se trata de llevar a la quiebra a los empresarios de las salas de cine, eso no le conviene a nadie. Más bien, hay casi cien salas de cine en el país que no se han podido digitalizar y creemos que eso debe atenderse. La situación económica afecta a todos los sectores, por eso pedimos unir esfuerzos, que ningún sector pretenda eliminar al otro, para poder avanzar como industria del cine nacional en medio de la crisis.

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