Según estimaciones del consultor, alrededor del 60 % del petróleo venezolano tiene como destino el mercado estadounidense. Advirtió que esta primera intervención cambiaria no soluciona los desequilibrios de fondo de la economía venezolana
Venezuela arrancó el año 2026 con la puesta en marcha de su primera subasta cambiaria, un mecanismo con el que las autoridades buscan ordenar la asignación de divisas y contener la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo. Para el economista Asdrúbal Oliveros, esta herramienta puede ser relevante si se acompaña de reglas claras y disciplina fiscal.
Durante una conversación con Román Lozinski en Circuito Éxitos, Oliveros explicó que el cambio en la dinámica petrolera ha sido determinante para este nuevo esquema. Actualmente, la mayor parte del crudo venezolano se comercializa con Estados Unidos y se cobra directamente en dólares mediante transferencias bancarias, dejando atrás los pagos en efectivo o criptomonedas que predominaban en años anteriores.
Según estimaciones del consultor, alrededor del 60 % del petróleo venezolano tiene como destino el mercado estadounidense, mientras que el resto se dirige a Asia y Europa, principalmente para cumplir compromisos contractuales y financieros. Este flujo de divisas, sostiene, es clave para alimentar el sistema de subastas.
En este contexto, la banca privada asume un papel central. Las entidades financieras serán las encargadas de canalizar los dólares hacia empresas y clientes que cumplan con los criterios definidos, priorizando sectores considerados estratégicos y evaluando la capacidad real de pago de los solicitantes.
No obstante, Oliveros advirtió que esta primera intervención cambiaria no soluciona los desequilibrios de fondo de la economía venezolana. A su juicio, persisten una elevada demanda de divisas y expectativas que solo podrán moderarse con políticas coherentes y sostenidas en el tiempo.
El economista señaló cuatro elementos determinantes para que el programa tenga éxito: normas transparentes que permitan que el precio del dólar se forme por oferta y demanda; control del gasto público y de la emisión de bolívares; una comunicación oficial clara que reduzca la incertidumbre; y un diseño de subastas que incentive la participación de oferentes privados.
De lograrse estas condiciones, el esquema podría facilitar el financiamiento de importaciones, estimadas entre 700 y 1.000 millones de dólares mensuales, y contribuir a una mayor estabilidad cambiaria en una economía que muestra señales de crecimiento moderado.
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— ROMAN LOZINSKI (@RLOZINSKI) January 21, 2026











