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Soledad Morillo Belloso: Se comienza por decidir

Posted on: marzo 31st, 2025 by Super Confirmado No Comments

 

En mi reinvención, puedo redescubrir quién soy más allá de la esposa que fui. Sí, yo fui la esposa de Arnaldo y ahora soy su viuda. Pero también soy yo, Soledad, la hija menor de Pancho y Elena, la “escribidora de oficio”

Cuando la vida te arranca a la persona con la que construiste un universo, el mundo parece detenerse. El calendario pierde su lógica, las horas se alargan, los días se amontonan en una nebulosa sin sentido. Enviudar no es sólo perder a tu compañero de vida; es, de algún modo, perderte también a ti misma.

Hay momentos en la vida que nos rompen en mil pedazos y nos obligan a reconfigurarnos. La viudez es uno de ellos. Es un parteaguas, un antes y un después; una experiencia tan feroz y potente que redefine lo que somos y cómo miramos el mundo. Cuando pierdes a tu pareja, no sólo te despides de una persona, sino de toda una identidad compartida. En el espacio que queda tras esa ausencia, la vida parece un rompecabezas incompleto, con piezas rotas que ya no calzan y piezas perdidas que jamás podrán reemplazarse. Enviudar no es sólo un duelo; es una batalla contra lo desconocido. Un “twilight zone” 24/7 (musiquita incluida).Al principio, la pérdida te arrastra como un río turbulento. No hay refugio que te resguarde de las corrientes emocionales, ni mapa que te guíe. Estás haciendo “rafting” sin tener la más mínima preparación ni conocimiento. Una parte de ti se esfuma. La pérdida se siente como una amputación emocional. No sólo pierdes a tu pareja, te pierdes a ti misma, a la persona que eras con él. Te ensimismas. Los días tienen una luz diferente, las noches un silencio ensordecedor. Sin embargo, dentro del caos, hay una semillita de posibilidad: puedes elegir en quién te conviertes. Entonces, hay que apagar la computadora, reiniciarla y reconfigurarla.Convertirse no es un proceso inmediato ni sencillo. Es una reconstrucción paciente, casi artesanal.

Al principio, una no sabe por dónde empezar. Todo es un desorden monumental. Te preguntas: ¿Quién soy ahora? ¿Quién quiero ser? Y sobre todo, ¿es lícito y ético permitirme alguna alegría? La respuesta es un sí. En el proceso de sanar, no estoy traicionando la memoria de mi marido; estoy honrándolo al vivir con plenitud.

Algunas mujeres eligen convertirse en la versión más fuerte de sí mismas. Son heroicas. No es mi caso. Otras descubren facetas desconocidas: habilidades, hobbies, amistades que nunca imaginaron. Tampoco es mi caso. Hay quienes eligen ayudar a otros en su duelo, usando su experiencia para transformar dolor en consuelo. Yo no me siento capacitada para dar lecciones a nadie ni soy quién para andar por ahí dando consejos. En este momento, aunque suene terriblemente egoísta, me ocupo de la persona que más me necesita: yo. Escribir lo que siento me ayuda. Y como yo soy un  libro abierto, no me importa mostrar mis debilidades. Y leerme, o no, es un acto voluntario de quien recibe mis textos.

Elegir quién ser tras enviudar no es cosa fácil. Hay días en que la nostalgia me pesa como una losa. Las risas compartidas, los secretos murmurados en la oscuridad, los proyectos a futuro que ya no serán, los viajes que no ocurrirán, todo ello parece mantenerme anclada en el pasado. Y entonces llegan momentos inesperados: un fogonazo de esperanza, un trabajo que hice bien, un pequeño y estúpido logro, un ataque de risa arrebatado a la tristeza. En esos instantes descubro que el amor que perdí es energía, un combustible para construir algo nuevo.

La viudez me convirtió, sin quererlo, en alquimista. Aprendí que es un proceso de transformar el dolor en propósito, llenar de significado y significante la ausencia. Y aunque las cicatrices siempre son visibles, estas se convierten en símbolos de tenacidad, en marcas de que he amado con toda mi alma.

El amor por quien murió nunca desaparece. Se metamorfosea, se convierte en algo etéreo que te acompaña. Ese amor puede ser un ancla o un ala. Una elige. Puedo permitir que me aferre al pasado, pasarme el día entero lamiéndome las heridas, o puedo dejar que me engalane, hacer que me impulse a volar hacia un buen futuro. Porque algo sé: la vida no espera; continúa, fluye. Y no pide permiso. El duelo es el punto de partida, no el destino. Y aunque nunca seré la misma persona que era antes, puedo elegir ser alguien con sentido. Alguien que honra el pasado y abraza el presente, alguien que construye un futuro, a pesar del miedo.

En ese vacío abismal, donde el silencio pesa y el eco de los recuerdos resuena, hay un tenue susurro que invita: perdido todo, puedo elegir en quién me convierto para seguir adelante. Es como si mi vida de aquí en más fuera la pantalla en blanco que el escritor tiene frente a sus ojos. Ese susurro de salir a flote no llega de inmediato. Es casi inaudible al principio, enterrado bajo densas capas de ruido, de dolor, nostalgia y preguntas sin respuesta. Pero está ahí, persistente e insistente, esperando a que se me acabara la sordera. Ha aguardado con paciencia a que yo estuviera lista. Ahora escucho nítidamente la voz de mi propia alma, que me recuerda que incluso tras el más voraz incendio hay tierras fértiles donde puede brotar algo nuevo.

No hay que caerse a engaños. La viudez te revuelca, te envejece y te cambia. Es un umbral peligroso, un rito de paso oscuro y solitario. No eres la misma persona después de cruzarlo; el amor que compartiste y la pérdida que sufriste te cincelan, como un escultor que encuentra una nueva forma dentro del mármol. Pero aquí radica el aprendizaje: puedo ser el artista de mi propia metamorfosis. ¿Y cómo elegir en quién convertirme? No tengo ni la menor idea. No hay un manual de procedimientos. Es un acto personalísimo que supone hacerse de coraje, aceptar la fragilidad y recuperar el amor propio, eso que los terapistas llaman “auto estima” (que quedó a nivel de rodapié). Comencé con pequeños gestos: aprendiendo algo nuevo (a escribir haikus), retomando un sueño (volví a escribir poesía), atreviéndome a participar en concursos literarios (4 relatos y 5 poemarios), pintándome las uñas de rojo, vistiéndome de algún color no apagado, abrazando el poder de los «todavía». Todavía puedo reír. Todavía puedo amar. Todavía puedo ser. Y en esos «todavía» he ido encontrando que la vida, aunque diferente, puede ser válida y llena de secretos por descubrir. Mis párrafos y mis textos han cambiado. Lo sé. Ahora escribo con menos angustia. La he dejado de lado.

La viudez no es el final de mi historia. Es un capítulo donde decido ser autora y protagonista a la vez. Sí, la pérdida me ha dejado cicatrices profundas, tengo la piel arrugada y de “vaca chiquita siempre es novilla” pasé a “señora Sole, deje que le ayudo con los paquetes”. De “hola, carajita (Octavio Azpúrua dixit) a “doña Sol”(un editor en España). Pero esas cicatrices, esas arrugas, esas marcas evidentes, cuentan historias de un amor que fue real, de una conexión que trasciende tiempo y espacio. Creo que si mi marido y yo no nos hubiéramos querido tanto, me sentiría horrendo. Porque tantos años hubieran sido un desperdicio. Pero él ya no está, ni volverá. Y, más importante aún, él está bien. Reality check.

En mi reinvención, puedo redescubrir quién soy más allá de la esposa que fui. Sí, yo fui la esposa de Arnaldo y ahora soy su viuda. Pero también soy yo, Soledad, la hija menor de Pancho y Elena, la “escribidora de oficio”. Tal vez encuentre talentos dormidos, pasiones postergadas, amistades y amores que se convierten en nuevos pilares. Tal vez descubra que el mundo aún tiene cosas que ofrecerme, que todavía tengo algo que ofrecer al mundo. Pero para saberlo tengo que atreverme.

La viudez no es el final de mi camino. Por supuesto que me gustaría no ser viuda. Pero yo no escogí serlo. Y es un “fait accompli”, que no pude evitar ni puedo cambiar. No hay que ser muy inteligente para entender eso, pero sí hay que serlo para comprender que la vida es un desafío inevitable. Así, mi viudez es un territorio nuevo, un espacio para explorar. Es una oportunidad para mirar dentro de mí y encontrar no sólo fuerza, sino también belleza. Porque aunque la muerte de mi marido me ha transformado, también me recuerda que cada día vivido, cada decisión tomada es una obra de arte. Y entonces está la pregunta: ¿Qué forma quiero y puedo darle a mi lienzo?

Cuando miro hacia atrás, siento tristeza, ciertamente, pero ahora, luego de mucho tiempo, de “a long and winding road”, también serenidad. No miro hacia atrás para quedarme atrapada en el pasado, sino para tomar impulso hacia el futuro. Para quererme a mí misma, para así poder querer y querer vivir. En cada amanecer, en cada paso, elijo cómo llenar ese vacío, no con olvido, sino con gratitud, con creatividad y con la promesa de seguir adelante, no sólo sobreviviendo, sino viviendo. Un día a la vez, un paso a la vez.

La vida no es una letanía gastada. Es un soneto que escribimos todos los días. Eso he aprendido.

Esta será la última nota que escriba sobre este tema, porque si bien es un alivio, también me resulta abrumador. Y además mis lectores esperan de mí cosas que más bien hablen de su vida, no de la mía.

Espero que mis próximos textos sean más amables y más entretenidos; sobre cocina, viajes, arte, literatura, cine, política, Venezuela o el mundo, o cualquier disparate que se me cruce por la mente.

Gracias por toda la paciencia que me han tenido.

 

Soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob

 

Carolina Jaimes Branger: Implicaciones y destino de los presos inocentes

Posted on: marzo 31st, 2025 by Super Confirmado No Comments

 

En algunos casos, el gobierno de Estados Unidos ha optado por transferir a cientos (tal vez hasta miles) de individuos acusados de terrorismo a otras naciones, como El Salvador. Este proceso, al menos a mí, me plantea una serie de interrogantes y preocupaciones que abarcan cuestiones legales, derechos humanos y si está siendo apropiada la tan cacareada “administración de la justicia”.

Las transferencias de presos, particularmente aquellos acusados de terrorismo, suelen estar motivadas por diversos factores, empezando por el deseo de deshacerse de individuos considerados peligrosos más que la intención de colaborar con gobiernos extranjeros en el manejo de la seguridad. Esto en sí mismo no es criticable. Pero estas decisiones han sido y siguen siendo objeto de intensos debates y análisis en el ámbito político y social. ¿Por qué? Porque dentro de esos grupos hay personas inocentes.

Tomemos como ejemplo El Salvador, un país que ha enfrentado violencias y conflictos históricos, incluyendo una guerra civil por largos años. Ha buscado cooperación internacional para fortalecer sus capacidades de seguridad y no hay duda de que lo ha conseguido bajo el mandato del presidente Bukele. Sin embargo, la implementación de estas estrategias, aunque muy aplaudidas por la mayoría, ha generado tensiones en el mundo de los derechos humanos, básicamente por las implicaciones que estas significan para los inocentes.

En algunas ocasiones, las acusaciones de terrorismo pueden estar basadas en pruebas insuficientes o en interpretaciones subjetivas de la ley. En El Salvador ha sido muy criticado que todo el que tenga un tatuaje está considerado, de plano, de pertenecer a una mara. Y eso no es una regla, ni es cierto en todos los casos. Esto lleva a que personas inocentes sean consideradas culpables, lo que subraya la importancia de garantizar un sólido sistema de justicia que respete los derechos de todos los acusados. Menos mal que en Estados Unidos todavía existen jueces imparciales, capaces de ponerle un parado hasta al mismísimo presidente.

Otro problema que hay que resaltar es que, al trasladar a personas acusadas de delitos graves, existe el riesgo de que estas personas enfrenten un trato injusto o abusivo. No hay informes sobre las condiciones de detención en El Salvador, por lo que se han generado preocupaciones adicionales sobre el tratamiento de aquellos que son encausados, sobre todo, repito, de los que son inocentes. ¡Qué pesadilla! ¡Qué injusticia!

¿Es que nadie ha pensado que para los inocentes el ambiente carcelario podría ser profundamente negativo y contraproducente? Hay una inmensa necesidad de que haya un enfoque justo, y eso no lo veo por ninguna parte.

Frente a esta situación, las instituciones internacionales, así como las organizaciones de derechos humanos, pueden desempeñar un papel crucial en la supervisión y evaluación de estas transferencias para asegurarse de que se respeten los derechos de todos los individuos involucrados. Y sí, también de los que son culpables. El que sean culpables no significa que no tengan derechos. Lo que hay que evitar, de plano, es la transferencia de personas que son inocentes.

Quienes hoy aplauden la transferencia de presos acusados de terrorismo de Estados Unidos a El Salvador deberían pensar si todas estas personas pasaron por un cuidadoso examen y si existen pruebas contundentes en su contra. Para garantizar que el sistema de justicia refleje los principios de equidad y humanidad es fundamental que las decisiones en torno a estos traslados se basen en un respeto riguroso por los derechos humanos, garantizando el debido proceso y, por encima de todo, la protección de aquellos que son inocentes. Mi corazón con sus familias.

 

Carolina Jaimes Branger

@cjaimesb

 

#31 Marzo: Día Mundial Contra el Cáncer de Colon

Posted on: marzo 31st, 2025 by Super Confirmado No Comments


 
 El Día Mundial Contra el Cáncer de Colon se celebra el 31 de marzo y tiene como objetivo sensibilizar a toda la población sobre las necesidades que tienen todos los pacientes que son diagnosticados con esta enfermedad.

Así mismo, buscar salidas para una detección temprana que permita salvar vidas y prevenir el diagnóstico a través de hábitos de vida mucho más saludables.

¿Qué es el Cáncer de Colon?

El cáncer de colon es una patología que se da por un crecimiento anómalo de las células del colon y la zona rectal.

Todo comienza con un crecimiento de pólipos, que pueden transformarse, con el paso de los años en cáncer, sin embargo, hay casos de pacientes donde esto no ocurre.

Este tipo de cáncer, es bastante común en todo el mundo, pero con una evaluación a tiempo, puede ser fácilmente detectado y tratado, con resultados muy favorables para los pacientes, ya que pueden salvar sus vidas.

Factores de riesgo para la enfermedad

Entre los factores de riesgo más comunes para contraer el cáncer de colon están los antecedentes familiares, la edad del paciente y haber sufrido de algunas patologías como la colitis ulcerosa, la llamada enfermedad de Crohn o enfermedades inflamatorias del sistema digestivo.

También están los factores de riesgo externos relacionados con la alimentación y el consumo de sustancias tóxicas como el cigarrillo, el alcohol o las drogas.

Cuando la dieta es baja en fibra y nutrientes y además de ello, se usan sustancias nocivas, es bastante probable que las personas puedan presentar este tipo de enfermedad.

De ahí la importancia de cuidar los hábitos alimenticios para vivir una vida sana y más longeva.

Pruebas de cribado para la detección temprana del cáncer de colon

Son unas pruebas especiales, que se realizan para detectar sangre oculta en las heces de las personas que puedan ser propensas a contraer la enfermedad y, de esta forma, realizar un diagnóstico temprano para evitar la aparición del cáncer de colon y asegurar la supervivencia de los pacientes.

Con este programa, se busca que menos personas se vean afectadas por este mal, que, detectado a tiempo, puede tener una cura altamente efectiva, pero que lamentablemente no se recurre a ellas porque el cáncer de colon suele ser asintomático en los primeros estadios de la enfermedad.

Además, la realización de este tipo de estudio, no es accesible a todas las personas por el alto coste que representa y que sólo pueden practicarse los que tienen los medios económicos para pagarlas.

Un cambio en el estilo de vida para evitar la aparición de cáncer de colon

La dieta sana es fundamental para prevenir cualquier tipo de cáncer

Hoy más que nunca, urge un cambio en el estilo de vida que llevan las personas para poder vivir de manera más sana y el mayor número de años posible.

Lo primero que se necesita cambiar es la dieta alimentaria, donde los individuos ingieran más frutas, vegetales, y alimentos ricos en fibra como los cereales integrales, en lugar de alimentos procesados, grasas saturadas y comida chatarra.

Con todos estos cambios, el cuerpo podrá expulsar de manera fácil las toxinas que quedan atrapadas en el organismo. Asimismo, es vital tomar abundantes líquidos y agua durante el día para una mayor y mejor purificación de los todos los órganos, en especial de los intestinos.

¿Cómo celebrar el Día Mundial contra el cáncer de colon?

Para celebrar este día, muchos países ponen en marcha charlas, conferencias y múltiples eventos para dar a conocer los avances que hasta ahora se han realizado en la medicina para buscar una salida satisfactoria a una enfermedad que ya se ha convertido en una pandemia mundial.

El cáncer de colon como otras patologías asociadas a esta enfermedad, si es diagnosticado a tiempo, puede salvar muchas vidas.

Por otro lado, es importante la responsabilidad que asuma cada persona para evitar la aparición de este padecimiento, por esto, te invitamos que, a partir de ahora, cuides tu salud, cambiando tus hábitos y estilo de vida. Comienza hoy mismo a ingerir alimentos más sanos y disminuir aquellos que no aporten beneficios a tu dieta diaria.

Así mismo, te invitamos a compartir tu opinión, ideas o experiencias sobre este interesante tema en las redes sociales.

 

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