Aquiles Aldazoro recuerda cuando escuchaba en el carro de su padre, que ahora tiene 39 años de edad, las canciones de Plomo revienta. Era apenas un niño, pero no siente nostalgia en este momento; más bien emoción por estar cerca de sus héroes musicales.
Está en la cola para que los integrantes de Desorden Público y C4 Trío le firmen el disco Pa’ fuera, que grabaron con las canciones de la banda de ska en géneros tradicionales venezolanos. La cita fue el martes en la tarde en Aeromúsica de Paseo Las Mercedes, lugar en el que confluyeron personas de diversas generaciones, expectativas e incluso gustos.
Plomo revienta cumple en 2017 veinte años. Cuando salió a la venta Aldazoro solo tenía 1 año, pero el álbum se convirtió en cierto modo en la banda sonora de su infancia. Su padre lo colocaba a cada momento y las piezas fueron quedando en la mente del joven, que ahora lleva en sus manos el nuevo disco y Los contrarios (2011). “La primera canción que me aprendí fue ‘Allá cayó’. Ahora, por fin, los tengo cerca. Estoy tan emocionado”, afirma el fanático de la agrupación liderada por Horacio Blanco.
Muy cerca de él está Salvador Di Lodovico, de 43 años de edad. Fue uno de los cientos que asistió en 1991 al Festival Iberoamericano de Rock, que se celebró en el autocine de El Cafetal. “La primera vez que vi a Desorden Público fue en Mata de Coco, cuando era una sala de conciertos. Sin embargo, estoy acá por C4 Trío. En este momento ellos me llaman más la atención”.
A los cuatristas los conoció en el Teatro Teresa Carreño en 2012, cuando los músicos abrieron el concierto de Zucchero. “Nadie sabía de ellos. Tocaron en un pequeño espacio de la tarima. Cuando terminaron, la gente se olvidó del artista italiano. Ellos son un fenómeno más interesante, más profundo. Modificaron la manera de escuchar el cuatro”, dice Di Lodovico sobre los cuatristas, que el sábado se presentarán en el Centro Cultural BOD, en un espectáculo llamado C4 Trío en Navidad.
Mercedes López menciona a un primo como el responsable de enseñarle la música de la agrupación de ska. Estaba en clases de inglés en el centro comercial y se enteró por casualidad de la firma de autógrafos. “Me encanta también C4 Trío y estoy segura de que esta mezcla será maravillosa”, señala la joven de 24 años de edad sobre el álbum del que ofrecieron un abreboca en 2014, cuando ambos grupos tocaron juntos en el Teatro de Chacao.
Abraham Camargo, de 34 años de edad, bajó de Los Teques con su hija de 7 años. Ella dice que su canción favorita es “Todo está muy normal”, de Bailando sobre las ruinas. “Es que apenas estoy comenzando y todavía estoy aprendiendo”, dice María Angélica, apenada.
Los integrantes de Desorden Público presentes fueron Horacio Blanco, José Luis “Caplís” Chacín, Danel Sarmiento, Oscar Alcaíno y Héctor Hernández. Por C4 Trío estuvieron Edward Ramírez y Héctor Molina. Firmaban discos, posaban para fotos, estrechaban manos, contestaban preguntas.
Blanco escuchó muchas historias esa tarde. “Me sorprendió ver a personas con sus bebés en brazos. Los padres me comentaron que sus chamos escuchan nuestra música desde que estaban en la barriga. Hubo gente que me aseguró que sus hijos fueron concebidos mientras oían a Desorden Público”, indica el compositor, que además informa que a principios de 2017 saldrá la edición en físico de Bailando sobre las ruinas, la más reciente producción de la banda.
En total esa tarde se vendieron 120 discos de Pa’ fuera y 24 DVD de Los 10 de C4.
Davorin Djukic fue hasta la tienda Aeromúsica con sus hijos, tres niños muy entusiastas. Intentan responder antes que el padre, lo corrigen, le precisan datos sobre los momentos en los que han visto juntos a Desorden Público o a C4 Trío. “¡A mí también me gustan mucho!”, exclama la hembra cuando el papá habla de los años ochenta, década en la que conoció al grupo de ska. Él enumera las veces en que han visto a C4 Trío. Menciona varios lugares y otro de los hijos, ninguno de ellos mayor de 12 años, menciona el Teatro de Chacao. Los pequeños coinciden en una canción favorita: “Sale el sol”.
En la cola también están Christian y Sebastián, hijos de Omar Santaella, quien fue baterista de Desorden Público en sus comienzos. No tienen más de 10 años, pero saben más de la banda que muchos adultos. Incluso, cuando se les pregunta por sus temas favoritos mencionan los que son menos populares, como “Es Ist Kalt In Berlin”.
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Fuente: El Nacional
Por Confirmado: David Gallardo