Todos podemos ir presos
febrero 15, 2020 8:46 am


 
 
Al régimen de Nicolás Maduro poco le importa si se es o no culpable de algún delito. Lo más grave es no apoyar la llamada revolución. Eso es un crimen, una abominación. A partir de ahí puede suceder cualquier cosa porque la defensa de lo que ellos consideran casi que sagrado justifica cualquier cosa.

 

 

Si usted hace algo que contraviene la ley o no está de más. Es meramente accesorio. No les interesa. Si usted apoya al régimen puede hacer cualquier cosa. Si no, puede estar en problemas.

 

 

Si a usted lo encuentran ejerciendo su derecho a la protesta porque no tiene electricidad, le falta el agua, no le llegó el gas o simplemente se cansó de que no le resuelvan absolutamente nada y quiere salir a la calle a reclamar, ya es objetivo de esta gente y sus lacayos.

 

 

En los tribunales no importa si es culpable. La orden es que lo metan preso, lo limiten, le hagan ver que los que mandan son ellos, funcionarios afectos  y entonces sienta el miedo en el cuerpo. Así lo paralizan, lo dejan sin capacidad para enfrentarlo, que es al final lo que buscan.

 

 

Eso es lo que han hecho con Juan Márquez, el tío del presidente Juan Guaidó. Inventaron cualquier cosa, cual película de ciencia ficción, para presionar y acorralar al entorno del mandatario.

 

 

Es una señal inequívoca que advierte que cualquiera que esté en ese bando corre el riesgo de engrosar la ya larga lista de presos políticos que hay en este país.

 

 

“No tengo fe en la justicia venezolana”, dijo su abogado, Joel García. Señaló que le sembraron presuntos polvos explosivos en su linterna de piloto y dispositivos, sin experticia, sin testigos.

 

 

Así actúa el régimen: en el oscurantismo. Y se siente con el poder de hacer cualquier cosa.

 

Editorial de El Nacional



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