Soldados con hambre
noviembre 21, 2020 3:02 am



Lejos quedó aquella idea de los muchachos de pocos recursos de ingresar a las Fuerzas Armadas para obtener educación y aliviar a sus familias de la carga económica. Desde hace tiempo dejó de ser una opción, porque lo que ahora reparten los altos mandos es maltrato y vejaciones. Lo malo es que este tipo de denuncias no se hacen porque, además, los aterrorizan y los amenazan.

 

 

Sin embargo, todo tiene un límite. Lo que pasó en el fuerte Escamoto es prueba de que los soldados, rangos bajos y medios, ya no están dispuestos a aguantar más. La Dirección General de Contrainteligencia Militar tuvo que actuar para evitar que la teniente Hidalgo y otros compañeros terminaran de alborotar el avispero en ese puesto del estado Bolívar.

 

 

No es para menos, porque los que han ingresado en las fuerzas armadas cuentan a sus familiares que de desayuno les dan un vaso de fororo o avena y pan con margarina; de almuerzo una sopa grasienta y arroz o espagueti solos; de cena arroz y a veces tajadas. Es verdad que hay muchos venezolanos que no comen ni eso, pero si además les exigen esfuerzo físico, más de uno no resiste.

 

 

Las quejas deben ser generales. Y la teniente Hidalgo no debe ser la única, pues si ella, que tiene cierto rango, está cansada de la falta de comida, agua, transporte y otros servicios, los pobres soldados deben estar pasándola peor. Las noticias que llegan desde Bolívar es que varios de sus compañeros la apoyaron, pero lo que consiguieron fueron las garras de la DGCIM.

 

 

Los soldados que no están enchufados sienten y padecen lo mismo que el civil, pero sobre ellos existe más presión que sobre el ciudadano común. Están prácticamente fichados y son presa de amenazas. Sin embargo, es necesario que se den cuenta de que las cosas deben cambiar en el país por el bien de todos. Espantar el hambre momentáneamente no es la solución. Que les entreguen unos cuantos bonos o que les suban un poco el sueldo no va a remediar la miseria en la que viven ellos y sus familiares.

 

 

Deben entender que por vestir de verde no son menos venezolanos y que defender al pueblo es su deber. Ese pueblo es su familia, es su madre, son sus hijos, es toda Venezuela.

 

Editorial de El Nacional