Sin perder el objetivo
junio 18, 2020 5:20 am




No se puede negar que el régimen ha estado trabajando. Lo malo es eso, que los venezolanos siguen subestimando al grupo de delincuentes que gobierna como si fueran cortos de inteligencia, y no es así. Su capacidad intelectual llega hasta el hecho de conseguir el asesoramiento necesario y aplicar las fórmulas de dominación ya probadas con más de 50 años de éxito, como la cubana.

 

 

Tampoco se puede decir que las medidas que han tomado en estos últimos días cayeron de sorpresa. El hecho de que el tsj (en minúsculas) haya nombrado un consejo electoral a conveniencia del régimen era una jugada cantada.

 

 

Para los olvidadizos hay que recordar aquella frase tan elocuente del fundador de esta dictadura: “Freiremos sus cabezas en aceite”. Esa amenaza iba dirigida nada menos que a Acción Democrática. Aquella sentencia no solo la lanzó porque lo consideraba un partido opositor, sino porque sabía que AD era el blanco de todas las quejas de la gente, pero también, que estaba metido hasta los tuétanos del venezolano.

 

 

No son nuevas las historias de apoderarse de tarjeta, colores, nombre y eslogan de otros partidos políticos. Chávez mismo fue producto del desencanto de la población hacia un sistema de partido que se centró en las cúpulas y se olvidó de los problemas de la población. Desde que el difunto comenzó a darle golpes a esa piñata de los partidos, son muy pocas las fiestas electorales realmente democráticas que han ocurrido en Venezuela.

Y no se podía esperar menos de este régimen encabezado por el heredero del difunto, al que nombró desde el fondo de su corazón. Así que lo que ha hecho su tribunal supremo, al descabezar a los líderes más reconocidos de AD y Primero Justicia, es apenas la punta del iceberg de lo que deben tener preparados para esas elecciones que todos esperábamos con ansias.

 

 

Pero la recuperación de una tarjeta, un color, una directiva no debe ser el centro de la lucha en este momento. Y mucho menos apelar, acudir, discutir o debatir con un tribunal supremo completamente ilegítimo. En este momento los equipos de las organizaciones políticas deben centrar su trabajo en buscar una manera efectiva para tomar ventaja de estas marramucias del régimen.

 

 

Es obvio que el mensaje al mundo ha sido fuerte y claro, una vez más, el régimen desmonta una capa de la ya golpeada democracia. No hay manera de que unas elecciones así sean justas. Todo el mundo está claro, este consejo electoral y estos partidos disfrazados de legalidad roja no pueden producir nada bueno.

 

 

Entonces, no hay que perder el objetivo. Hay que buscar la manera de presionar para que la democracia sea recuperada de una vez por todas. La pluralidad de pensamiento, su expresión en diferentes partidos políticos, son necesarias para la reconstrucción del país. Pero ahora, como Fuenteovejuna.

 

 

Editorial de El Nacional