“¿Qué estás haciendo en mi oficina?”
mayo 9, 2020 7:42 am



Cuando James Story salió de su oficina en enero de 2019 dejó una carta en la que aseguraba que regresaría. Pero no solamente eso, dejó en claro que está convencido de que el pueblo venezolano saldrá victorioso de esta pelea contra un régimen oscuro y delincuencial.

 

 

Desde que maneja la oficina de negocios de Estados Unidos desde la capital de Colombia, este diplomático no ha dejado de estar en contacto con los venezolanos que quieren la libertad.

 

 

 
En estos momentos en los que se conoce que el presidente Donald Trump lo propone como embajador para Venezuela poco importa su curriculum como diplomático, que por demás ha sido brillante y al servicio de los intereses de su país, como se espera.

 

 

Lo que les importa a los venezolanos es que Story no ha dejado de servir a Estados Unidos, pero con la vista puesta en un pueblo que conoce bien y que sabe que es víctima del peor de los regímenes autoritarios en América Latina.

 

 

“¿Qué haces en mi oficina?”, escribió en aquella misiva que dejó sobre su escritorio. Y ese despacho le pertenece, por haber mostrado la mayor de las solidaridades con Venezuela cuando ha necesitado de sus gestiones.

 

 

Ha sido pieza importante en lo que se refiere a la ayuda humanitaria. Ha sido una voz de aliento cada vez que los venezolanos sienten que desaparece la esperanza.

 

 

Hace días Mike Pompeo anunció que están preparándose para el regreso del personal diplomático de Estados Unidos a Venezuela. El anuncio que hizo Trump sobre el embajador que llegará a izar la bandera de su país nuevamente lo hace más real.

 

 

Esto solo puede significar el ocaso del régimen, más cierto que cualquier incursión ociosa en las costas venezolanas. Estados Unidos siempre ha dicho que quiere formar parte de la ayuda que levantará nuevamente a Venezuela de sus cenizas, y con este anuncio se obtiene la seguridad.

 

 

Story es un diplomático amigo que aprecia a los venezolanos y conoce el potencial del país. Ha expresado en muchas oportunidades su disposición de ayudar a la reconstrucción. Por eso, su nombramiento debe ser una garantía de que el final de la pesadilla está más cerca.

 

 

Eso no quiere decir que la oscuridad no sea más profunda antes del ocaso. Pero ciertamente puede interpretarse como una pequeña luz al final del túnel.

 

Editorial de El Nacional



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