Prioridades que no sorprenden
febrero 19, 2021 8:51 am




Ya se sabe que 100.000 vacunas para una población de casi 30 millones de habitantes es prácticamente nada. Sin embargo, muchos fueron los que se sintieron aliviados cuando la vicepresidenta del régimen anunció la llegada de las Sputnik V.

 

 

Varios son los problemas que va a enfrentar la población si quiere vacunarse contra el covid-19. Y el primero de ellos se manifestó en las palabras del jefe del régimen. Se trata de la lista de prioridades que los rojitos le asignan. En cualquier país sensato, sea pobre o rico, los primeros en recibir las inmunizaciones son los trabajadores de la salud; luego, las personas de alto riesgo, para quienes la enfermedad es altamente letal, como los ancianos.

 

 

Pero esto no sucede en la Venezuela de Nico. Para el régimen, ellos son los más importantes, por lo que serán los primeros vacunados. Pero no solo la cúpula rojita, sino sus familiares, allegados y segundos frentes. Y en cuanto al personal médico que recibirá la inmunización, ya el ministro Aristóbulo está diciendo que los que realmente están luchando contra el covid-19 son los cubanos, así que ellos serán beneficiados antes que los venezolanos.

 

 

Si queda algo llegará a algunos hospitales. Por alguna razón ya mandaron para el Zulia una “cava” para mantener refrigeradas las dosis, aunque depende de si hay electricidad para enchufarla. Y ese es el otro problema, la capacidad que tienen de distribuir eficazmente las vacunas con las condiciones exigidas para garantizar el buen estado durante el traslado.

 

 

Estamos hablando de gente que ha dejado podrir comida y vencer medicamentos. Y si se toma como ejemplo la repartición de las cajas CLAP, se entenderá por qué es bastante difícil que la vacuna al final llegue a la población. Llevan años manipulando las listas de las familias que reciben esos beneficios de acuerdo con las afinidades y los clientes que tienen los consejos comunales encargados. Qué quedará para la Sputnik.

 

 

Ya el mandamás de Miraflores lanzó por allí la idea de que no se opone a la venta de la vacuna, y ese será otro problema. Pocos son los que tienen para pagarla y además pasará lo mismo con la distribución. Todo se traduce en más corrupción, ventas en mercado negro y muchos dólares corriendo.

 

 

Si el régimen quisiera acceder a las que tiene reservadas en el sistema Covax, tendría que pagar, y no sabemos si están dispuestos a sacrificar uno que otro guiso. Y en este punto la oposición podría intervenir, más que dar declaraciones y opinar sobre lo que hace el régimen. Si cuentan con fondos para la ayuda humanitaria, ¿por qué no destinarlos al pago de deudas como esta? Así obtendrían una fuente de vacunas diferente y podrían asegurarle a la población que será inmunizada pronto.

 

Editorial de El Nacional