Pernil congelado
noviembre 4, 2019 6:07 am


 
 A principios de 2019, el jefe del régimen aseguró en cadena nacional que este año los venezolanos comerían pernil nacional en diciembre, que se estimularía suficientemente la producción de este rubro, que su gobierno se lo fijaba como tarea. Ya sabemos que es una más de su colección de mentiras.

 

 

 

Hace poco anunció el desembolso de 11.881.000 euros (ni siquiera dólares) para la compra de 13.500 toneladas de pernil. No hay manera de ilusionar a los productores nacionales, porque ya es muy tarde. Es obvio que esa cantidad de dinero no es para los insumos que ellos necesitan para sus fincas, para las vacunas, para los alimentos.

 

 

Ese dinero va para los criadores de cerdo de otras latitudes, para que ellos, sí, puedan seguir con su actividad productiva y generen plusvalía en sus países. Eso hace el llamado mandatario obrero, beneficiar a los obreros de otra parte.

 

 

“Aquí se apostó por la agenda de las importaciones; ahora no hay plata porque destruyeron la industria petrolera y no hay cómo aportar los alimentos”, dijo, con toda razón, Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro en días pasados.

 
 

Las declaraciones del dirigente de un gremio tan fundamental como el que agrupa a los trabajadores del campo son la constancia de que este régimen jamás le dio importancia a la producción nacional. Con el cuento del socialismo lo que hicieron fue acabar con la producción privada, pero también con la pública. No se puede ser más ineficiente.

 

 

Fedeagro advierte que los productores solo están trabajando a 20% de su capacidad. ¿Se imaginan la cantidad de venezolanos que pudieran alimentarse con lo producido en el país si los trabajadores de fincas y haciendas tuvieran todo lo necesario?

 

 

Eso es lo que hay que proponerse, que Venezuela vuelva a abastecerse con el producto de su propio suelo y su propia gente. Y no armar tanta alharaca porque se consiguieron unos cuantos euros para traer pernil congelado para las navidades.

 

 

Lo que más tristeza da es que dentro de unas semanas veremos a unos cuantos pelearse por las piernas de cochino regaladas. Hará falta mucha educación para enseñarle a la gente que bueno es lo que se gana con el sudor de la frente.

 
 

Y por eso, estimular la industria agropecuaria en manos de privados es una política que muchos países han probado y que les ha dado muchos frutos. Como por ejemplo, que países que se dicen ricos gasten casi 12.000 millones de euros en comprar pernil. Ellos sí repartirán el dinero entre los trabajadores.


 
 Editorial de El Nacional