Si…
mayo 13, 2013 7:12 am

Estoy dictando un curso de escritura creativa. Estas dos últimas semanas hemos estado trabajando en la importancia del ritmo al escribir, que es como la melodía para la música. Les propuse a mis alumnos que copiaran el «If» de Rudyard Kipling en inglés, lo metieran en el traductor de Google y reinterpretaran el texto manteniendo el ritmo de la versión original.

 

Estos últimos días hemos sido testigos de los límites que puede alcanzar la intolerancia. De lado y lado piden tolerancia pero ninguno parece estar dispuesto a darla. Y un país así, no me canso de decirlo, va directo a un conflicto civil de gran envergadura. Por eso creo que vale la pena recordar las palabras de Kipling, vigentes en todo tiempo y en todo lugar y en una de las mejores versiones en español que he leído, la de mis alumnos, ¡qué orgullo!

 

«Si puedes conservar la calma cuando todos a tu alrededor la pierden y te culpan por ello. Si puedes confiar en ti cuando todos dudan y permitirles que duden. Si puedes esperar sin cansarte de la espera -o siendo engañado, no respondes con engaños, o siendo odiado no das cabida al odio- y aún así puedes no parecer ni demasiado bueno, ni demasiado sabio.

 

Si puedes soñar, sin dejar que los sueños te dominen; si puedes pensar sin hacer de los pensamientos tu objetivo. Si puedes enfrentar el triunfo y la derrota y tratar por igual a ambos impostores. Si puedes tolerar que la verdad que has expresado sea tergiversada por malvados para confundir a los ingenuos, o ver destrozado aquello por lo que diste tu vida e inclinarte a reconstruirlo con herramientas maltrechas.

 

Si puedes reunir tus ganancias y arriesgarlo todo en una sola jugada, y perder, y comenzar de nuevo y nunca mencionar tu pérdida. Si puedes forzar tu corazón y tu temple y todo tu ser a seguir mucho después de haberlos perdido, y aguantar, aunque ya no te quede nada, excepto la Voluntad que te dice: «¡Resiste!».

 

Si puedes hablarle a multitudes y mantener intacta tu virtud, o caminar entre reyes sin perder la humildad. Si ni enemigos ni grandes amigos pueden lastimarte, si todos cuentan contigo pero ninguno demasiado.

 

Si puedes llenar el inexorable minuto, con sesenta segundos de valor infinito, tuya será la Tierra y todo lo que hay en ella, Y lo que es más: serás un hombre, hijo mío».

 

@cjaimesb

 

 

Fuente: EU

Por Carolina Jaimes Branger