¡Gracias por tanto!
agosto 14, 2017 1:14 pm

Este fin de semana tuve dos visitas en mi programa de radio en el Circuito Éxitos de Unión Radio que me pusieron a flotar por encima de la violencia, las mezquindades y las miserias humanas que marcan nuestro día a día. Me sentí reconfortada, animada, ¡feliz! Me he propuesto buscar las cosas que me hagan la vida más grata. Las cosas que me hagan olvidar por momentos la crudeza de nuestra realidad. Paso largos ratos viendo las flores en distintos lugares de la ciudad. Las fotografío. Me extasío con las guacamayas que hacen vida en nuestra metrópoli. Voy a los conciertos y al teatro cada vez que puedo. Me reúno con amigos inteligentes, ésos suyas conversaciones son inteligentes y gratas. En fin, estos años desoladores me han enseñado que la felicidad está en las pequeñas cosas y que hay que buscarlas. Y buscándolas, uno encuentra grandes cosas, como me pasó a mí ayer y antier.

 

 

 

Primero llegaron Beverly Hung, Paulo Carrillo y Olga Regardiz del Proyecto Meraki. El nombre viene de una palabra griega cuyo significado no puede traducirse en una sola palabra: es algo que se hace con el alma porque viene desde el corazón. Creo que Olga es la filósofa del grupo, porque ella lo escogió. El mejor nombre, porque justamente describe lo que ese grupo de muchachos hace. Se reúnen los sábados en la Plaza Las Morochas, diagonal a la Clínica Ávila en Altamira, donde comenzaron alimentando a personas en situación de calle. Luego extendieron su obra a vestirlos también. Siguieron las medicinas. Hoy tienen un grupo de profesionales que los atienden, como médicos y sicólogos. Estos jóvenes encontraron la felicidad de dar, no sólo cosas materiales, sino tiempo, cariño y esperanza. Me decía Beverly que su motivación provino de sentirse privilegiados dentro de un mar de problemas e injusticias y decidieron trabajar por aquellos que -por razones de la vida que desconocemos- no tuvieron esos mismos privilegios. También me comentaron que cada semana llegan más personas a buscar ayuda y querencia de parte del Proyecto Meraki, porque hay quienes hasta hace unos meses no estaban en situación de calle y hoy en día sí lo están.

 

 

 

Se fueron ellos y llegaron José Antonio Marrero y Javier Goncálvez, presidente y tesorero del CUMIS, Campamento Universitario Multidisciplinario de Investigación y Servicio, un proyecto de las Facultades de Medicina de varias universidades de América Latina. Los estudiantes de medicina visitan las comunidades más necesitadas de cada país. Examinan, diagnostican, curan, dan remedios. Pero por encima de todo, dan su amor y su tiempo. Los nuestros están aliados con la Fundación Maniapure, que desde el año 2000 se dedica a incrementar y mejorar la asistencia médica de calidad a los más de 10 mil pobladores de la región de Maniapure en el estado Bolívar. Estos jóvenes en cada viaje visitan ocho comunidades aledañas. Me contaron acerca del estado de desprotección de los habitantes, quienes están expuestos a toda clase de enfermedades, empezando por la malaria, que había sido erradicada en Venezuela por el Dr. Gabaldón a fines de los años cuarenta del siglo pasado. Ellos mismos están expuestos a sufrirla, a pesar de que llevan camisas de manga larga y usan repelente. Algo tan básico como los antibióticos no existen, tampoco los analgésicos. La desnutrición es el pan de cada día, así como los parásitos.

 

 

 

¡Gracias por tanto, muchachos!. Sigan adelante en su obra de amor. Muchos buenos se han ido, pero muchos buenos siguen aquí. Ustedes reafirmaron que mi Plan A es Venezuela. También mi Plan B, C, D… Z.

 

 

Carolina Jaimes Branger

@cjaimesb