El socialismo, esa estúpida y criminal idea en contra de los pueblos
septiembre 9, 2017 6:56 pm

 

Chávez heredó toda una industria petrolera en manos del gobierno. La tentación fue demasiado. Luego de despedir a 30 mil trabajadores, la sentenció y con ella al país a lo que somos hoy: Un país marginalmemente petrolero, en miseria, pero con las reservas petroleras más grandes del planeta. ¡Qué ironía!

 

 

 

Los que me conocen, saben que me opuse a la estatización de la industria en 1976. Siempre he sostenido que un reto económico y social permanente es evitar el monopolio, estatal o privado, de cualquier actividad. Incluso actividades como registros y notarías o emisión de monedas, pueden ser privadas. La historia de Venezuela hubiese sido otra si hubieran existido al menos unas 100 empresas petroleras privadas en actividad, tanto nacionales como internacionales.

 

 

 

Me dan risa los que argumentan que en el pasado, en el país hubo regímenes neoliberales. En los últimos 100 años, en el país sólo han habido gobierno estatistas. Algunos más, como CAP I y Lusinchi, y otros menos, como paradójicamente CAP II y Caldera II.

 

 

 

Y en los últimos 20 años tomaron el poder no sólo los más estatistas, sino los más estúpidos, quienes cooptados por esos fabricantes garantizados de miseria que son los hermanos Castro, demolieron las iniciativas individuales que le dan vida a los mercados y por lo tanto al progreso. Y a eso lo llamaron “socialismo”

 

 

 

Sostengo que la esencia republicana de la sociedad venezolana es un magnífico sustrato para el desarrollo de los mercados en el país. Porque nos sentimos iguales ante las leyes, y ello es el primer motor de los intercambios competitivos y por lo tanto justos

 

 

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Los mercados son los mecanismos más antiguos y elaborados del progreso humano. Y mientras más libres sean, más estabilidad y progreso traen a las sociedades. Y libertad implica facilidad de entrada y salida, bajos costos transaccionales, información pública suficiente y transparente, incluyendo la contable, arbitraje adecuado, y disponibilidad de los factores de producción.

 

 

 

La idea más estúpida de los estatistas que se llaman socialistas, es el haber acabado con los mercados en el país. Intervinieron destruyendo, hasta ahora, el sistema de precios de la economía. El resultado previsible y advertido es la escasez, la caída de la calidad, y los altísimos precios de los bienes y servicios, incluso de los esenciales.

 

 

Empresas prósperas, antes privadas nacionales y extranjeras, son ahora un ejemplo de la estupidez en manos de socialistas. La Electricidad de Caracas, Cantv, Sidor, Cemex, Café Madrid, Owens Illinois, Clorox, AgroIsleña, la cadena Hilton, Banco de Venezuela, centrales azucareros, Monaca, Arroz Cristal, Conservas Alimenticias La Gaviota, Smurfit Kappa, Aeropostal, Exito y Cada, Envases Internacional, Sidetur, entre muchísimas otras. En total hay 505 empresas en manos del gobierno de Nicolás Maduro según Transperencia Venezuela, la mayoría de ellas en pérdidas, saquedas por el clientelismo y la corrupción, en fin, descuartizadas como la economía en general.

El gran salto adelante

 

 

La sociedad venezolana debe apurar el cambio de este modelo estúpido y creador de miseria, al modelo natural de progreso humano basado en los mercados, donde millones de personas locales y del mundo ofertan sus productos y servicios a millones de potenciales demandantes. Mientras más transparentes y libres sean los mercados, más eficientes y estables serán los intercambios, abaratando los costos y abatiendo la escasez.

 

 

 

Un conjunto de pocas pero poderosas leyes (en su cumplimiento) son suficientes para encender el motor de la recuperación económica y del progreso. La facilidad a las inversiones, la protección de la propiedad privada, la disposición de activos, los arbitrajes comerciales, normas de calidad de productos y servicios,  de integración regional y la limitación de déficit fiscal del gobierno, son suficientes para atraer y consolidar un súper ciclo de inversiones nacionales e internacionales, que debe, para dar el gran salto adelante, alcanzar los 20 MMMUSD en promedio, para cada uno de los próximos 15 años.

 

 

 

Sólo con la privatización parcial de gran parte de los activos que aún Pdvsa no ha canibalizado, hay una fuente importante de recursos para el desarrollo. Igual en las mineras estatales, hoteles, centrales azucareros, cementeras, y un muy largo etcétera.

 

 

 

También en la persecución implacable de los dineros que los corruptos han fugado del país a cuentas en el exterior, que entendidos en el tema cifran sobre los 350 MMMUSD.

 

 

 

Ahí tienen dos fuentes enormes de recursos que le pertenecen a la nación venezolana. Pero la llave del motor está en desalojar para siempre del país al estatismo hambreador, que con su versión más estúpida, el castro-madurismo, sólo tiene una certeza para el pueblo venezolano: Que mientras más dure, más pobres seremos.

 

 

Y más cuesta arriba la recuperación hacia el progreso.

 

 

David Morán Bohórquez / @morandavid