El mercado paralelo del dólar
octubre 21, 2013 7:29 am

¿Quién creó Cadivi? El gobierno anterior. ¿Cuándo? En febrero de 2003. ¿Con cuál propósito? Bajar la inflación y detener la fuga de capitales. Diez años después de su creación, Cadivi se ha convertido en un foco de corrupción, reconocido por el propio gobierno y no ha servido ni para bajar la inflación ni para contener las salidas de capital.

 

Los mercados paralelos, también llamados mercados negros, son una característica fundamental de las economías distorsionadas, en particular de aquellas donde el Estado establece controles que asfixian la actividad económica. Esto es visible en las llamadas economías socialistas y comunistas. El mercado paralelo surge porque aquellos que quieren comprar dólares no los encuentran en Cadivi y por tanto concurren a otro mercado donde existen vendedores que lo cotizan a un precio más alto.

 

Si Cadivi satisface la demanda de dólares de la gente que los necesita, no habría mercado paralelo para el dólar ni para cualquier otro bien. Lo más preocupante es la gigantesca brecha entre el oficial de Cadivi que cuesta Bs 6,30 por dólar y el dólar en el mercado paralelo cuyo precio es siete veces ese valor.

 

Debido a ese diferencial se crean oportunidades de ganancias súbitas y sustanciosas que desestimulan la producción. Así, el mejor negocio en Venezuela no es producir y tener que bregar para ello con la permisología, el Seniat, Indepabis, Sundecop y con toda la tupida red burocrática del Estado. El mejor negocio es tomar, por cualquier medio, esos dólares baratos y revenderlos en el mercado paralelo.

 

La corrupción no es de la gente. Lo corrupto es el sistema de control de cambios que crea las condiciones para que los venezolanos estén pendientes de usar los dólares de Cadivi. De manera que la causa del problema de la excesiva demanda de dólares está en dos elementos. En primer lugar, en la enorme brecha entre el dólar oficial y el paralelo y en segundo término en la inflación de Venezuela que al ser 50,0% al año hace que los bienes importados sean mucho más baratos que los elaborados en Venezuela.

 

Por tanto, la solución a ese problema no reside en desplegar las policías, ni en colocar máquinas captahuellas en los aeropuertos, sino en diseñar una política en serio para unificar los tipos de cambio y disminuir la inflación, lo demás es cuento de camino. Cuando se unifique los tipos de cambio se acabará ese mismo día la demanda excesiva de dólares y el país sentirá un alivio.

 

@JoseAGuerra

Por José Guerra



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