Cambiar o morir?
febrero 3, 2017 6:33 am

“Lo malo no es morirse sino el tiempo que se pasa muerto.”

Refranero popular

 

 

Hace algún tiempo leí un texto de Andrés Oppenheimer, intitulado “Crear o morir” y muy en la línea de otras publicaciones, el periodista aborda la dinámica de las innovaciones como signo de progreso y evolución y al hacerlo, evidencia que, tales carencias condenan ineluctablemente al atraso a los países que se lo permiten.

 

 

 

Me pareció útil partir de una interrogante para referirme a lo que podría llamarse un punto de inflexión en el tiempo histórico de Venezuela. Estamos ante una bifurcación representada en dos claras opciones; de un lado, seguir este tránsito tortuoso, gravoso, gaseoso que nos trae desde un discurso populista, ignorante e irresponsable dando tumbos y de fracaso en fracaso o, de otro lado, asumir el fin de la experiencia mortífera del chavismo y girar hacia una redefinición de objetivos y la asunción de un compromiso de regeneración del país nacional, cambiando fundamentalmente la estrategia en lo económico, social, político e institucional y la perspectiva de su clase política y dirigente.

 

 

 

Hemos venido diciendo que la crisis consiste en realidad, no en la problemática que encaramos, aunque sea desafiante por su gravedad en todas las áreas sensibles al bienestar común sino, en la incapacidad de los gobernantes de entenderla y disponerse a grandes correcciones. El chavismo no sabe hacer distintas las cosas e ideologizados, alienados, enajenados, menos aún exhiben voluntad y propósito de enmienda. Cabe una frase atribuida a Octavio Paz para ilustrar el comentario; “La ceguera biológica impide ver, la ceguera ideológica impide pensar”.

 

 

 

La mayor comprobación del aserto anterior, proviene justamente de los chinos y de su último gran dirigente Deng Xiao Ping, quién tuvo la profundidad espiritual y la densidad estratégica para revisar el modelo económico y acometer una verdadera revolución. No es difícil admitir, el cambio indescriptible que supuso y supone para el país más poblado del mundo, el diseño de una política económica acorde con sus ventajas comparativas y consciente del valor de la competitividad. En contraste; ¡tenemos los casos de Corea del Norte y Cuba ejemplos del mal gestionar la economía y de paralizar, lisiar, enervar las posibilidades de sus pueblos y debemos mencionar a Venezuela que, se lanzó por el acantilado chavista, perdiendo tal vez al hacerlo, su mejor oportunidad histórica…!

 

 

 

Insisto sin embargo en resaltar que, permanecer en este cuadro de estanflación, más bien depresión, sin otra expectativa que mantenerse para así sostener un ensayo desastroso y a tenor de un discurso falaz que nos sume en el desastre y que renuncia a tener futuro es, fíjense bien conciudadanos lectores, como preferir morir a vivir y hacerlo dignamente. Ese es hoy en día la encrucijada venezolana y si la cotidianidad de la penuria no acaba de convencernos, veamos brevemente, el giro que impone el gobierno en materia educativa. ¿A quién se le ocurre en este momento tecnológico, eliminar del pensum materias como física, química, matemáticas, inglés? A los chavistas ignaros, amorales, inescrupulosos y cínicos. Esa decisión implica el abandono del riel del avance en áreas fundamentales como, por cierto, lo prueban las lecturas de Oppenheimer. Lo mismo acontece en cuanto a salud; la ausencia de criterio y seriedad nos retrocedió varias décadas y endemias ya erradicadas han reaparecido; en materia de producción de bienes y servicios pasa igual y no tenemos en el país del petróleo, ni aceite para motor y a menudo escasea hasta la gasolina. El chavismo es enemigo del saber, del conocimiento, de la verdadera cultura, de la ciencia y la tecnología y por eso, si lo dejamos seguir, vale decir, haciéndolo mal, pereceremos fatalmente.

 

 

 

Reservo para concluir un comentario sobre las universidades que sobreviven penosamente, carentes de todo y se ven vaciadas de sus docentes que emigran por centenares y de sus estudiantes que desertan en masa. No hay para las universidades recursos, pero para gastos de seguridad del gobierno que no del país si hay y ello, a pesar de la caída de los precios del petróleo. ¡Venezuela protagoniza un cambio o se muere, sencillamente!

 

 

Nelson Chitty La Roche

nchittylaroche@hotmail.com



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