Los reyes del desastre
junio 3, 2020 8:28 am


 
 
Si alguna característica tienen en común los herederos de Hugo Chávez es su innegable talento para inventar disparates de toda clase y colores, tantos que superan las ficciones de Julio Verne, por nombrar un autor que quizás ellos hayan leído (todo puede ocurrir en esta Venezuela fantasiosa), pero sin aplicar tan siquiera unos pocos segundos algo parecido al sentido común que escasea, para mayor desgracia, en los altos mandos que juegan a ser los jefes del país sin tener los conocimientos ni las cualidades para ello.

 

 

Ejemplos de estas pifias, que todos conocemos y que forman parte del humorismo mundial, es la monumental cómica que han montado y sufrimos los venezolanos, con este show vergonzoso de la distribución y la venta de la gasolina.

 

 

Y decimos show porque desde que se anunció la heroica expedición por mar y tierra desde Irán con aviones que, supuestamente, traían repuestos, aditivos químicos y otras sustancias, cables y tornillos, alicates y hasta destornilladores, para remendar las refinerías nacionales que estaban agonizando o en paro inducido, paralelamente se montaba una campaña de propaganda que rayaba en el ridículo.

 

 

¿Y por qué decimos esto de una manera tan tajante? Pues porque lo menos que se puede llegar a pensar es que un país como Irán, sometido a sanciones estrictas que lo mantienen al borde de una profunda crisis política y económica, afectado hasta los tuétanos por la pandemia del covid-19, se deshaga de lo poco que produce y le permite recoger algo para sus exhaustas finanzas públicas.

 

 

El show había comenzado con aviones aterrizando en Falcón, y no va a parar por mucho tiempo porque cuesta y produce dinero. Y si no lo creen pregúntenle a Ruperti, que ayudó a anudar los complicadísimos contactos internacionales que eran necesarios para que la segunda etapa, la de los tanqueros, se aventuraran a cruzar hasta estas golpeadas y arruinadas tierras gobernadas por el chavismo y sus herederos chambones.

 

 

Editorial de El Nacional



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