Las necesidades de La Guaira
septiembre 30, 2019 6:44 am


Las recientes lluvias trajeron malos recuerdos a los varguenses. Ese es su gentilicio, así se llaman ellos, aunque le hayan quitado al estado el nombre del héroe civil José María Vargas. Ese fantasma que coincidencialmente marcó el inicio de la era chavista rondó a los habitantes de La Guaira hace unas semanas, porque una vez más las calles y carreteras se inundaron y los ríos crecieron sin control.

 

 

Las redes sociales otra vez cumplieron su papel divulgador y se llenaron de videos y fotos de ríos bajando por calles y barrios, carros anegados en las principales calles y avenidas. Con cada trueno, el varguense tiembla, con toda razón.

 

 

 
Las tormentas tropicales son fenómenos climáticos que se presentan casi siempre en una misma época del año. Venezuela es bendecida por un clima precioso, pero eso no quiere decir que no sufra los estragos de lluvias fuertes que suelen presentarse en el Caribe. Es, por tanto, una circunstancia recurrente.

 

 


Una de las tareas primordiales de los que gobiernen el estado es asegurarse de que todos los desaguaderos estén limpios, las alcantarillas sin basura, los ríos sin palos ni piedras para que, cuando comience a caer agua, corra sin ningún problema. En eso se tiene que invertir el presupuesto de un estado que no ha dejado de recibir golpes en 20 años.

 

 

Siempre se ha hablado del potencial turístico del país y especialmente de sus pueblos costeros. La Guaira incluida. Quizás por eso el mandatario regional haya gastado tanto dinero a principios de septiembre en la compra de una rueda de la fortuna, a la que bautizó “El ojo de La Guaira”, haciendo alusión al famoso London Eye de la capital inglesa.

 

 

Para el gobernador esta adquisición es importantísima, porque se trata de una instalación que atraerá al turismo a la zona, así lo anunció en sus redes sociales y en notas de prensa.

 

 


La compra que realizó en China no se detuvo allí. También gastó dinero en una “fuente danzante” que armoniza los chorritos con luces y música. Ambas instalaciones con el mismo fin, asegurar que los visitantes tengan cosas hermosas que ver cuando visiten La Guaira.

 

 

No bastan las playas, la arena, las altas palmeras, la gente hermosa, la gastronomía. Lo que parece no entender el gobierno regional es que nada será más atractivo para los visitantes que una ciudad limpia, segura, con calles y avenidas funcionales, con alumbrado público suficiente y con la seguridad de que ningún turista corre el riesgo de ser arrastrado por las aguas durante un aguacero torrencial.

 

 

Editorial de El Nacional