La corrupción será autorizada
junio 6, 2020 8:25 am


 
 
 Una de las responsabilidades del periodismo y de la prensa es contribuir con la educación de los lectores. Y aunque vivimos tiempos precarios en los que la información de calidad que fluye es limitada, hay que insistir, sobre todo en los espacios editoriales. Es la contribución que todavía como medio de comunicación podemos modestamente ofrecer a la sociedad.

 

 

Sobre la base de ese principio, que defendía a capa y espada nuestro fundador Miguel Otero Silva, es que queremos explicarle a los fieles lectores de manera muy sencilla cómo funciona un decreto de estado de excepción como el que nos tiene impuesto el régimen.

 

 

 
Como la materia en la que pretende aplicarse es en el área económica, podemos decir que con este instrumento se le permite al jefe legislar sobre la materia sin pasar por el canal regular, que es la Asamblea Nacional. Que quede claro, la constituyente no sirve ni para eso.

 

 

Lo que no puede hacer este decreto es derogar leyes. Lo explicamos mejor, para ver si cierto diputado constituyentista entiende, porque parece que sus camaradas abogados no le explicaron (aunque se supone que es experto en políticas públicas). Primero, está la Constitución, con sus lineamientos generales; luego están las leyes orgánicas; después vienen las leyes y demás normativas. Es cuestión de jerarquía. Una es superior a la otra.

 

 

La Ley Orgánica de Hidrocarburo no se puede borrar del mapa porque cierto diputadillo lo decida. Si entendemos el origen del personaje, nos sonará lógico su razonamiento. Aquel que ha vivido sin respetar la Constitución ni las leyes es poco dado a procedimientos que garantizan el Estado de Derecho. Por eso no, desde Miraflores no se pueden borrar las leyes. Lo máximo que pueden hacer es ignorarlas. Y lo han hecho gustosos.

 

 

Pero como el personaje ha hecho su carrera política en medio de uno de los ambientes más corruptos que ha habido en la historia de Venezuela, le debe parecer muy normal que se “legalice” la corrupción. Para él es todo un avance y se llena la boca dándole permiso a la gente para que, a su imagen y semejanza, haga de las acciones corruptas su medio de vida.

 

 

“Puede usted comprar sus 120 litros de gasolina y venderlos a 60 dólares para comprar comida”. La gasolina, de acuerdo con este señor, es ahora moneda de cambio. Además de un acto corrupto, es irresponsable.

 

 

Sepa, constituyente, primero que con 60 dólares ya no se compra nada. Segundo que para trasvasar la gasolina tanto el que la vende como el que la compra arriesga su vida. Y tercero, que está usted alentando sin tapujos a que la gente haga fraude, embauque al Estado, robe y mienta.

 

 

Siéntase orgulloso hasta la máxima expresión, pues ha superado al maestro. Su sugerencia es mucho más sofisticada que aquello que dijo su comandante muerto, que si una persona tiene hambre puede tranquilamente robar.

 

 


La democracia muere cuando hay censura. Hoy tú puedes ayudar a mantener el periodismo independiente solo con USD 3 al mes. ¡Aporta y sé parte de la solución!

 

 

Editorial de El Nacional

 



0 comments