Jugadores determinantes en la sombra: Conferencia Oeste
julio 29, 2020 3:46 pm

¿Quiénes empiezan en segundo plano pero pueden acabar siendo decisivos en un momento dado? La lista de posibles nombres entre los candidatos del Oeste ya clasificados para playoffs

 

 

 


LAL: Markieff Morris


Abrimos fuego con el mejor equipo de la Conferencia Oeste para hablar de un casi recién llegado a Los Angeles Lakers. Markieff Morris, un jugador tan talentoso como díscolo a veces, firmó con los de oro y púrpura a finales de febrero para darles un plus de cara a la recta final de la temporada, y sobre todo para los playoffs. No hay motivos para dudar de que han acertado. Allá donde ha jugado ha rendido a gran nivel. Su facilidad anotadora es sello propio. Desde 2013 ha vivido cómodamente por encima de la decena de puntos por partido estando siempre entre los 20 y los 30 minutos por noche. Y claro, también las mete de tres, algo que LeBron James valora enormemente a la hora de rodearse.

 

 

 


Pero este gemelo Morris es más que puntos y estadísticas. Verle jugar a un nivel medio de intensidad es imposible. Markieff siempre va a por todas y, si las cosas se ponen mínimamente de cara, crece más aún para convertir su presencia en un tremendo dolor de cabeza para cualquier rival. Hablamos de un veterano que es capaz de lo mejor sobre el parqué. Cierto es que con los Lakers solo pudo jugar ocho partidos antes de la suspensión de la temporada y que se quedó en 4,8 puntos y 3,3 rebotes jugando 14,8 minutos, pero ello no esconde que en momentos decisivos puede ser un gran arma para todo un aspirante al anillo como son los de oro y púrpura.

 

 

 

 

LAC: Patrick Beverley


Los Angeles Clippers han formado una plantilla impresionante, pero por más jugadores que han llegado ninguno puede poner sobre la pista lo mismo que Patrick Beverley. Este chico de escasos 1,85 metros no entiende de tamaño, rivales o circunstancias. Su mente se fija un objetivo y allá que va, ya tenga que meter una canasta, morder en defensa o terminar rodando por el suelo yendo a por un balón que el ‘101 por ciento’ de los mortales daríamos por perdido.

 

 

 

Hambre, esfuerzo… Beverley es alimento para sus compañeros; bueno, más bien gasolina, porque los enciende y dirige desde un liderazgo que no entiende de puntos, sino de sudor sobre el parqué. Los Clippers, con jugadores del calibre de Kawhi Leonard y Paul George, deberían ganar muchos partidos con cierta comodidad. Sin embargo, cuando llegue ese día en el que sufrirán, en el que todo se decidirá por nimios detalles, en el que por momentos todo pueda parecer perdido, ahí estará Beverley para dejar claro que “aquí nadie se rinde”. Y sí, ese es un valor que puede marcar la diferencia entre ser campeón o quedarse por el camino.

 

 

 

 

Houston: Robert Covington


Small-ball extremo. Ese es el plan de Houston Rockets, uno en el que jugar rápido y acertar con los triples se antoja indispensable, pero… ¿necesitan algo más? Por supuesto. Una cosa es llevar a la práctica un sistema tan atrevido como el que plantean y otra hacerlo sin tener en cuenta otros aspectos del juego. Por ello en la franquicia de Texas se hicieron en febrero con Robert Covington, un jugador que muchos definirán acertadamente como 3-and-D, pero cuya aportación en Houston va incluso más allá.

 

 

 

Como decíamos, los Rockets juegan pensando en meter más puntos que el rival y ya han demostrado que la apuesta puede salir bien; el problema llegará cuando un día (o días) las muñecas no respondan al nivel que esperan. Ese será el momento en el que el papel de Covington puede ser determinante. Para empezar no tiene problema alguno en plantarse en la línea de tres puntos y enchufar, por lo que ayudará a desatascar la ofensiva, pero más allá de ello será el encargado de meter una marcha más en defensa ocupándose en muchas ocasiones del mejor jugador del rival. Desde que llegó a Houston promedia 2,5 tapones y 1,1 robos. Son solo números, pero es ejemplo de cómo se activa a la hora de bajar el trasero. Con él Houston tiene un comodín que puede marcar las diferencias en algunas ocasiones.

 

 

 

 

Dallas: Seth Curry


Seis de seis en triples en el primer amistoso tras estar cuatro meses sin disputar un solo encuentro y casi sin entrenar… Dallas respira al ritmo de Luka Doncic, pero lo hace recibiendo el aliento de Seth Curry. Con una muñeca privilegiada este escolta de 29 años se encuentra en el mejor momento de su carrera y los Mavericks sonríen por ello. En Texas tienen claro que su conexión europea –Doncic más Porzingis– es la que manda en la pista, pero eso no les hace olvidar que desde el banquillo sale un chico al que pueden buscar para que desatasque esa noche en la que las cosas no están saliendo.

 

 

 

Anotador nato, Seth Curry no cogerá por sorpresa a nadie en la burbuja de Orlando, pero eso no hará que duela menos su picadura. Estamos ante uno de esos chicos que cuando cogen la racha no entienden de rivales, circunstancias o miedos. En la presente campaña atesora un fantástico 45,3 por ciento en triples. Prepárense, en la burbuja seguro que dejará alguna exhibición para aupar a los Mavericks cuando más lo necesiten. Los rivales podrán cerrarse sobre Doncic para intentar pararlo, podrán ponerle dos o tres rivales encima pero… ¿qué harán cuando al que le llegue el balón sea Curry?

 

 

 

 

Denver: Michael Porter Jr.


Un voto de confianza, eso es lo que le damos a Michael Porter Jr. en el baloncesto, porque en cuanto a su opinión por el coronavirus nos deja algo más que dudas. Denver tiene quizás una de las plantillas más profundas a la hora de contar con muchos jugadores de buen nivel, pero no tantos de ellos tienen ese toque diferencial que desprende Michael Porter Jr. cuando salta a la pista. Las lesiones le han lastrado hasta ahora. En la campaña 2018-19 no pudo jugar y en la presente lo he hecho en varios ocasiones con precauciones. Sin embargo, ello no ha evitado que por momentos haya deslumbrado. En enero, su mejor mes, promedió 12,3 puntos y 6,9 rebotes en solo 21,4 minutos por noche.

 

 

 

Nikola Jokic, Jamal Murray, Paul Millsap, Gary Harris… Los de Colorado tienen muchas opciones para ganar un partido, pero ninguna cuenta con el factor sorpresa que aporta Michael Porter Jr.. Tan anotador como reboteador, sobrado de talento y con el hambre de demostrar lo que puede llegar a ser, este chico de tan solo 22 años puede ser ese plus que los Nuggets necesiten en un determinado momento. Cuando el rival tenga todo controlado, Porter Jr. puede remover el árbol hasta hacer caer al más habilidoso.

 

 

 

 

Utah: Jordan Clarkson


Utah lleva años siendo uno de los equipos más serios de la NBA. Puede que no lleguen al 10, pero del 8 no bajan. Sin embargo, de igual manera hace tiempo se les achacaba falta de improvisación en ataque respecto a que los rivales sabían perfectamente a lo que se enfrentaban. La electricidad de Donovan Mitchell, los triples de Joe Ingles, los rebotes ofensivos de Rudy Gobert… La cuestión es que si conseguías controlar esas vías había ocasiones en las que se atascaban sin encontrar una salida. Justo para evitar eso llegó Jordan Clarkson en diciembre de 2019.

 

 

 


A sus 28 años, este chico formado en la Universidad de Missouri es uno de esos jugadores que desde la segunda unidad pueden revolucionar cualquier partido; uno que a veces se define como indetectable hasta que te ha clavado unas cuantas canastas. Lo cierto es que ha caído de pie en Salt Lake City. En 30 partidos jugados atesora un 48,2 por ciento en tiros de campo –la mejor marca de su carrera– para haber logrado superar la barrera de los 20 puntos en once de esos encuentros. La sombra se le queda pequeña. Si los titulares se quedan sin gasolina, él se encargará de empujar en busca de la victoria.

 

 

 

 

Oklahoma City: desierto


Incluimos a Oklahoma City Thunder al estar clasificado para disputar los playoffs, algo que se ha ganado realizando una excelente temporada regular hasta la suspensión de la NBA el 11 de marzo. Sin embargo, a la hora de buscar un jugador que cumpla con los requisitos que dan pie a este artículo nos hemos topado con que el de OKC es un caso especial. ¿Por qué? Básicamente el equipo dirigido por Billy Donovan cuenta con cinco jugadores que podríamos definir como piezas principales de su esquema (todos por encima de los 30 minutos y de peso constante en el juego) mientras que el resto pueden ser catalogados como fondo de armario sin que ninguno de ellos tenga una aportación especial o que puede ser determinante en momentos clave. Sí, cierto es que algunos de los hombres de su rotación podría dar la sorpresa en alguno momento de la estancia en Disney World, pero apostar por ello a día de hoy sería casi tirar de inventiva. Por ello, dejamos el puesto desierto.

 

 

 

 

Fuente: NBAmaniacs

Por: María Laura Espinoza

En Twitter: @i_am_LauEz14