Hablar en Barbados
julio 10, 2019 5:21 am



La decisión del presidente encargado, Juan Guaidó, de enviar representantes a un encuentro con representantes de la dictadura es la noticia más relevante del momento. Ha provocado diversas reacciones, entre las cuales destaca el rechazo. Buena parte de la sociedad no entiende la necesidad de insistir en acercamientos que hasta ahora no han dado frutos, o piensa que se trata de un paso que los detentadores del poder promueven para ganar tiempo, para evitar un derrumbe inminente.

 

 
Pero el líder de la Asamblea Nacional y los partidos que lo apoyan entienden que se trata de una decisión razonable. ¿Por qué? Debido a que se deben explorar todos los caminos que conduzcan a la terminación del régimen usurpador, sin cerrar ninguna puerta. Si la reunión de Barbados abre la posibilidad de una salida inminente, vale la pena estar en ella e insistir en los medios y en los factores que deben obrar para que Maduro haga maletas en fecha temprana. Parece una posición razonable, debido a que en política no se pueden meter todos los huevos en el mismo canasto, porque se pueden romper todos sin la posibilidad de un remplazo.

 

 

Quienes estamos hartos de la usurpación, pero que, a la vez, tratamos de mirar con prudencia los caminos que la saquen del mapa, observamos cómo los mandones experimentan una situación precaria que Guaidó y sus asesores deben aprovechar. El informe contundente de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos es uno de los golpes más contundentes que han recibido Maduro y sus secuaces en los últimos días. El pavoroso asesinato del capitán Acosta Arévalo ha hecho que la indignación de la ciudadanía crezca ante la conducta de los “revolucionarios”, lo mismo que el ataque contra el joven Chacón en Táriba. Los ascensos militares han ocurrido en una atmósfera enrarecida, que no transpira cordialidad sino todo lo contrario. Y, mientras tanto, en el centro de la escena, el pueblo padece cada vez más penurias que no tienen solución cercana.

 

 

Tal panorama permite que los líderes de la oposición que deben tratar en Barbados tengan grandes ventajas en el manejo de sus cartas. Visto desde esta perspectiva, el encuentro puede ser prometedor, o debe aconsejarnos que esperemos los resultados para criticarlo de frente. No hay que cerrar ninguna puerta, si avanzamos en la ruta que conduzca a la desaparición del usurpador.

 

Editorial de El Nacional